Es del caso puntualizar, ante la nota del doctor Julio Luis Sanguinetti, que la información
publicada tiene -contra su parecer- un significativo valor noticioso y, por lo tanto, sí tiene
sentido periodístico su difusión. Obviamente no porque pudiese considerarse como una
situación de dudosa legalidad, que indudablemente no lo es, ni pasó por nuestra mente que lo
fuera o pudiera ser.
Deberá admitirse, en el caso, que la relación de filiación con una alta personalidad pública
genera una relevancia que -aunque no querida- convierte en noticia los hechos o actividades
del hijo de un presidente. Así ha sucedido, como es notorio, en Argentina, Estados Unidos y la
generalidad de los países. No parece necesario una especial prueba al respecto: la familia
presidencial es noticia en cualquier parte del mundo. Pero tampoco fue ése el motivo por el que
se estimó como noticia el hecho publicado. Y ciertamente nos hubiésemos abstenido de
editarla si sólo fuese esa circunstancia el indicador de que estábamos ante una noticia de
interés público.
La decisión se adoptó en función de que un legislador manifestó su preocupación por el hecho
y demandó un esclarecimiento. Lo hizo, además, en legítimo ejercicio de sus facultades, en
forma pública, más allá del acierto o desacierto de su intervención.
Sobre el punto creemos que su loable celo de salud pública debió tener mejor destino en un
país donde no son escasos los territorios de la corrupción. Y éste no era el caso. Y así lo
expusimos en nuestra página editorial, que es la única que refleja la opinión de nuestro diario.
Pero el punto no gira en torno a nuestra opinión.
La noticia no fue nuestra opinión sino la opinión de un legislador.
Lamentamos discrepar con el concepto de noticia del doctor Julio Luis Sanguinetti al que le
reconocemos el más humano de los derechos, el de laborar donde desee y pueda, y no sólo en
el exterior sino en el propio país que lo vio nacer. Nos rebelamos ante la injusta capitis
diminutio que al parecer se le dicta a un ciudadano por el hecho fortuito de haber nacido en el
hogar del primer mandatario.
Pero al mismo tiempo ratificamos nuestro derecho a creer que sí, es noticia, la declaración
pública de un legislador al respecto.
Dejamos constancia.