Seguidamente transcribimos, como es norma en nuestro diario, y no precisamente en el diario
donde labora el señor diputado Hierro, el texto íntegro de la carta de marras:
Montevideo, 4 de junio de 1988.
Señor director de LA REPUBLICA. Federico Fasano Mertens. Presente.
Señor director:
En la edición de ayer, el diario de su dirección comete varios errores informativos que deben
corregirse, en relación a una disertación que hice en la casa del Partido Colorado.
Como se extrayeron frases sueltas fuera de contexto, hubo en la crónica tergiversaciones y
deformaciones del pensamiento original y una titulación de la nota y de la portada del diario que
notoriamente se desvían de lo que dije y que más bien responderán a los deseos o antojos del
responsable del título.
Al ofrecer un informe sobre la actual situación política e intentando descifrar algunas incógnitas,
hablé de la 99. Naturalmente que no hablé sólo o preponderantemente de eso. De las casi dos
horas de conversación, la 99 se llevó dos o tres minutos, por lo que la importancia con que se
destacó el asunto corre por cuenta del titulero. Hubo, además, un análisis de la situación del
gobierno y del Partido Colorado, consideraciones sobre el referéndum y la reforma de la
Constitución y referencias a otros tantos elementos de coyuntura.
Respecto a la 99 y al senador Batalla, mencioné varias alternativas, ninguna de las cuales
como para preocupar al batllismo. Si se hubiera atendido lealmente al contexto -como es
obligatorio hacer-se concluiría que mis predicciones sobre el destino electoral de la 99 fueron
más bien negativas, porque entiendo que se encuentra en una posición difícil. Y eso es lo que
analicé al indicar las alternativas: a) Si la 99 se queda en el Frente, sufrirá las duras
consecuencias de convivir en una coalición a la que Batalla calificó de incoherente. b) Si se
separa del Frente, dije que batllistas y «porlapatristas» podrían votarla. No recuerdo
francamente si dije muchos, lo que no tiene importancia porque, siguiendo el razonamiento,
sostuve que al separarse de la coalición perderá encanto y atractivo electoral, porque dejará
notoriamente de ser una alternativa de poder, lo que es complicado en un país en el que la
gente vota a partidos y a candidatos que puedan ganar las elecciones.
Todo eso dije, aunque la crónica y los títulos extraen deformadamente sólo una parte. Creo que
lo que pasó fue que LA REPÚBLICA no tenía ningún título espectacular para su primera y
entonces tuvo que forzar tan distorsionadamente la cosa.
Si ese diario tuviera la dignidad periodística que invoca, mañana titularía en primera página, en
el mismo lugar y con la misma tipografía, con esta corrección. Pero dudo que eso ocurra,
porque los desmentidos y las rectificaciones nunca fueron buenos para vender diarios, tarea a
la que el señor director ha dedicado sus mejores empeños en diversas épocas, con suerte
variada.
Suerte que será muy angosta y débil si LA REPÚBLICA insiste en distorsionar la verdad con
intención política, como sin duda ocurrió en este caso.
Le saluda atentamente