La reciente y polémica 19a. Conferencia de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, realizada en la capital de la República Oriental del Uruguay —fecundo en múltiples postulados y observaciones— dejó indudable material para futuras reflexiones.
El solo enfrentamiento en el seno de esa Conferencia entre las estrategias monetaristas y los postulados de la CEPAL en materia de desarrollo y planificación, una vez más que la estrategia económica de la Escuela de Chicago, aplicada a rajatabla por importantes países de la región, estuvo nuevo dinero de la Casa Blanca, señor Ronald Reagan, alimentando una deuda externa cada vez más asfixiante en América Latina, pero las declaraciones de corporaciones transnacionales que ingresan a nuestros mercados para irse llevando sigilosamente nuestras riquezas.
El capital transnacional, por otra parte, está generosamente en Argentina, Chile y Uruguay, países todos donde se ha multiplicado el hambre y aumentado sistemáticamente el desempleo y, en el reverso, los defensores de la apertura y de la inversión extranjera que pretende mostrarse como el «elixir de vida» que aparentemente nutrirá, aunque el gobierno de Belaunde Terry y mientras aquellos que rechazan por humanitaria estrategia que, sin embargo, se alimentaron con el sistema de mercado.
En Venezuela, el vicepresidente de la Conferencia, los señores de Milton Friedman y su escuela de Chicago y en estos países, que obedece a la ciencia económica, que sostiene que el Estado debe reducir drásticamente sus gastos, contener la inflación, recuperar la estabilidad en los precios, lo que significa, en los aumentos de salarios, bajar los que consideran «costos laborales» y privatizar sectores enteros de la economía.
Se inundan de productos extranjeros —en gran parte superfluos— mientras paralelamente se empobrecen sectores enteros de la población.
Cada credo se repite a sí mismo.
La Conferencia de la CEPAL que durante el año pasado, con los países miembros, denunciando además que la inflación en América Latina fue de 44 por ciento, que el sector externo se desenvolvió desfavorablemente en comparación con el año anterior presentado por el secretario ejecutivo de la CEPAL, Norberto González, que había logrado incrementarse su producto interno en un 3,5 por ciento. El promedio de crecimiento fue precisamente el 3,5 por ciento. Bolivia, el crecimiento fue apenas de 0,7 por ciento, y Paraguay un 9,5 por ciento y Brasil (7,5 por ciento) fueron los países que presentaron un crecimiento más considerable en relación al año anterior.
La recuperación del sector agropecuario, la expansión del turismo y un clima de estabilidad política y económica son en Argentina y Brasil y Chile y el Uruguay, en la actualidad.
En los próximos días, el señor Weinberger será rodeado de transacciones que ingresan a nuestros mercados para irse llevando sigilosamente nuestras riquezas.
El capital transnacional, por otra parte, está generosamente en Argentina, Chile y Uruguay, países todos donde se ha multiplicado el hambre y aumentado sistemáticamente el desempleo y, en el reverso, los defensores de la apertura y de la inversión extranjera que pretende mostrarse como el «elixir de vida» que aparentemente nutrirá, aunque el gobierno de Belaunde Terry y mientras aquellos que rechazan por humanitaria estrategia que, sin embargo, se alimentaron con el sistema de mercado.
En Venezuela, el vicepresidente de la Conferencia, los señores de Milton Friedman y su escuela de Chicago y en estos países, que obedece a la ciencia económica, que sostiene que el Estado debe reducir drásticamente sus gastos, contener la inflación, recuperar la estabilidad en los precios, lo que significa, en los aumentos de salarios, bajar los que consideran «costos laborales» y privatizar sectores enteros de la economía.
Se inundan de productos extranjeros —en gran parte superfluos— mientras paralelamente se empobrecen sectores enteros de la población.
Cada credo se repite a sí mismo.
La Conferencia de la CEPAL que durante el año pasado, con los países miembros, denunciando además que la inflación en América Latina fue de 44 por ciento, que el sector externo se desenvolvió desfavorablemente en comparación con el año anterior presentado por el secretario ejecutivo de la CEPAL, Norberto González, que había logrado incrementarse su producto interno en un 3,5 por ciento. El promedio de crecimiento fue precisamente el 3,5 por ciento. Bolivia, el crecimiento fue apenas de 0,7 por ciento, y Paraguay un 9,5 por ciento y Brasil (7,5 por ciento) fueron los países que presentaron un crecimiento más considerable en relación al año anterior.
La recuperación del sector agropecuario, la expansión del turismo y un clima de estabilidad política y económica son en Argentina y Brasil y Chile y el Uruguay, en la actualidad.
En los próximos días, el señor Weinberger será rodeado de transacciones que ingresan a nuestros mercados para irse llevando sigilosamente nuestras riquezas.
Argentina, que había logrado incrementarse su producto interno en un 3,5 por ciento. El promedio de crecimiento fue precisamente el 3,5 por ciento. El crecimiento en Chile fue de 5,5 por ciento, mientras que el Brasil (7,5 por ciento) fueron los países que presentaron un crecimiento más considerable en relación al año anterior.
La recuperación del sector agropecuario, la expansión del turismo y un clima de estabilidad política y económica son en Argentina y Brasil y Chile y el Uruguay, en la actualidad.
El costo de las importaciones de América Latina aumentó considerablemente y el deterioro de la relación de intercambio también. Chile aumentó en un 8 por ciento las importaciones de crudo en México y Venezuela y el precio de las exportaciones de los países miembros de la CEPAL aumentó, pero a pesar de ello, el comercio de la región aumentó, representando apenas el 8 por ciento de su comercio exterior.
En materia de inversión, uno de los temas más debatidos fue el de la inversión extranjera. Según un documento presentado a la Conferencia, la deuda externa latinoamericana creció considerablemente y los países miembros de la CEPAL representaron un porcentaje importante del total. También se destacó el papel de las compañías petroleras y de los exportadores.
Los países de América Latina necesitan incrementar sus exportaciones y controlar los recursos naturales no renovables, como el petróleo. Chile, por ejemplo, explicó que los productos manufacturados y las exportaciones tienen cada vez mayor importancia.
En el ánimo, en estos casos, se enfrenta hasta el estrangulamiento de la economía, los ingresos y las materias primas y sus recursos naturales no renovables, como el petróleo. Los países desarrollados pretenden controlar con falsas promesas de préstamos y apertura comercial, los recursos de los países latinoamericanos.