
Ha dejado de latir uno de los corazones políticos más generosos, transparentes y revolucionarios de la izquierda uruguaya. Dicen que lo más personal que puede dar un ser humano, después de su sangre, es una lágrima. Yo la acabo de derramar ahora al enterarme de la partida final de un hombre esencialmente auténtico, don José Díaz. Mi último contacto con él fue el 7 de junio pasado donde me envió una carta inmerecidamente elogiosa sobre mi artículo y mi video sobre la tragedia en Gaza, carta que masajeó mi alma en momentos difíciles. La conservaré como un recuerdo imborrable.
Fue el más humanista de los Ministros del Interior que tuvo nuestro país. Su intento de humanizar el brazo armado del Estado y convertir las cárceles en escuelas de reeducación, no fue comprendido por gran parte de una sociedad, que no estaba a su altura ética. El Partido Socialista está de duelo y junto a esa histórica formación política de nuestra izquierda, también lo está la totalidad del Frente Amplio donde militó desde su fundación en 1971. Es uno de los 5 grandes ausentes de ese partido histórico: Emilio Frugoni, Vivian Trías, José Pedro Cardoso, Reinaldo Gargano, José Diaz. La izquierda uruguaya perdió a un imprescindible, pero conserva su conducta y sus ideas, sembradas para siempre.