APU, presidida por un funcionario rentado de Búsqueda, intenta la desaparición del diario La República

 

Lunes 27 de septiembre de 2010 | 05:35

Escribe: Federico Fasano Mertens

 

Nuevamente la Asociación de la Prensa del Uruguay (APU) en su cuarto ataque público en menos de un mes al diario LA REPUBLICA, difundido en exclusiva por el semanario Búsqueda, publicación de la que el presidente de APU es precisamente funcionario permanente y rentado, emite gruesas falsedades sobre la situación del diario plural, con el objetivo, ya inoculto, de obstaculizar la salida a la crisis que afecta a nuestro matutino, crisis que también afecta a la totalidad de la prensa escrita uruguaya.

Lectores de buena fe de todos los medios ya se cuestionan por qué esta gremial no ha sacado en los últimos años ni un solo comunicado contra los numerosos despidos concretados en el diario El País, el semanario Búsqueda y otros medios de comunicación, donde prácticamente no existe organización sindical alguna. Y por qué se ensaña contra el único diario nacional que apoya informativa y editorialmente todas las batallas de los trabajadores aglutinados en su central única, al par que respeta, facilita y promueve, la sindicalización de todo su personal dependiente de los sindicatos de periodistas, administrativos y gráficos.

Nuestros trabajadores son testigos que desde que se fundó el Comité de Empresa de APU en el diario LA REPUBLICA, éste fue recibido en cuanta oportunidad lo requirió, las numerosas asambleas realizadas fueron autorizadas en el propio lugar de trabajo sin limitación alguna, sin descuento de las horas perdidas aun cuando fueron afectadas las ediciones al interior del país. Cuando por razones humanitarias pidieron sustituir nombres en la lista de envío al seguro de paro, en todos los casos se aceptó. Es el único periódico de frecuencia ininterrumpida, que aceptó ser auditado por su personal a través de los técnicos elegidos por ellos mismos y por el Instituto Cuesta Duarte del PIT CNT. Es el único diario que abrió su contabilidad para que todos los trabajadores tuvieran el derecho a ser informados sobre la situación de su fuente de trabajo.

Desde hace ya muchos años y pese a la profunda crisis que sufre la prensa diaria en nuestro país, no ha habido ni un solo despido en el diario LA REPUBLICA, que no haya sido voluntario o consensuado.

Incluso en esta situación, mientras se producen despidos en otros medios de comunicación, en LA REPUBLICA solo se concretaron seguros de paros, limitados en un número acordado entre la empresa y el Comité de delegados de APU.

El derecho de sindicalización en LA REPUBLICA es respetado como en ningún otro diario uruguayo. Y no existe ni un solo caso que pueda ser señalado como persecución sindical.

Ahora bien, APU decide por sí misma, sin respaldo de asamblea alguna ni de su comité de empresa, emitir un comunicado público, rápidamente difundido por el semanario Búsqueda, afirmando que el personal de LA REPUBLICA está en conflicto.

Este comunicado, sin firma de dirigente alguno de la gremial, anónimo pero no invisible, falso del principio al fin, fue entregado al Coordinador del PIT-CNT, Juan Castillo, lo que determinó que la central de trabajadores, sin consultar al comité de delegados de APU de nuestro diario, suspendió el inicio de los paneles organizados por el grupo “El socialismo es posible”, auspiciado por la Fundación Vivian Trías, donde expondrían sobre la izquierda uruguaya, el vicecanciller Roberto Conde, el senador Eleuterio Fernández Huidobro, la catedrática Susana Mallo, el propio Juan Castillo y el redactor de esta nota, Federico Fasano.

El PIT-CNT fue engañado por la APU, los organizadores se negaron a retirar a Fasano del panel, el senador Fernández Huidobro condenó el intento de censura de APU y dijo que en esas circunstancias no participaría y finalmente tuvieron que postergar por dos semanas el acto, que tuvo lugar recientemente en el Paraninfo de la Universidad de la República, con éxito de público y profusión de ideas fermentales. Una lástima la postergación porque aunque no hubiera sido una burda mentira la existencia de un conflicto en LA REPUBLICA, la consecuencia no debiera haber sido que la central sindical impidiera al director de un diario de izquierda y aunque no lo fuera, poder expresar su pensamiento sobre la necesidad de reinventar al socialismo uruguayo ya en camino hacia una sociedad más justa e igualitaria.

Pero además el conflicto no existía, ni siquiera el pre conflicto.

Era pura mentira. Lo que se dice una noticia falsa, una información trucha.

Convoqué de inmediato al Comité de empresa de la APU y ante mi pregunta negaron que existiera un conflicto en LA REPUBLICA, “ni conflicto ni pre conflicto alguno fue declarado ni por el Comité de empresa ni por la asamblea de los afiliados”, me afirmaron enfáticamente los delegados en mi despacho.

Le comuniqué la situación a Juan Castillo, quién se sorprendió de la inexistencia del presunto conflicto y me dijo que informaría al secretariado de la situación.

Lo cierto es que una vez más, la distorsión de la verdad se impuso, esta vez afectando no sólo a nuestro diario, sino a los organizadores y panelistas de la bella idea sobre “el socialismo es posible”.

La APU con su estulticia, saboteando el derecho a la palabra sobre el socialismo uruguayo, más se parecía a un aparato corleónico en operaciones especiales que a un gremio en defensa de sus trabajadores.

Días antes de esta falacia pública y ante otro comunicado que prácticamente pedía a nuestros proveedores y avisadores que dejaran de contratar nuestros servicios, pedí al Comité de Empresa de APU ser recibido en asamblea de los trabajadores.

Tenía el derecho de convocar directamente a todo el personal. Renuncié a él y la solicitud la realicé a través del propio comité de empresa de APU en otra prueba más de la colaboración con la gremial interna.

Fui recibido por la asamblea más numerosa que hasta ese momento había tenido lugar en nuestro propio diario. Le expliqué a todo el personal que si APU continuaba emitiendo comunicados que afectaban seriamente nuestros ingresos, era imposible proseguir con los esfuerzos exitosos que se venían concretando y que fortalecerían a este medio con 23 años de vida.

Se me señaló a viva voz que todo el personal iba a continuar trabajando por mantener esta fuente de trabajo sin interferencias de terceros ajenos al matutino.

Les expliqué la dificultad que tenía la empresa de hablar con cuatro sectores distintos de su personal. Por un lado con el comité de empresa de APU, por otro con el comité de delegados gráficos del SAG, además con los periodistas y administrativos que no integran el comité de APU y los gráficos que no integran el SAG.

Los exhorté en la asamblea a la que fui invitado, a que todos los trabajadores de LA REPUBLICA se afiliaran a sus respectivos comités sindicales, para así lograr la máxima representatividad y legitimación, de modo que la empresa negociara directamente con los comités sindicales y las asambleas que los mandataban y no con cuatro sectores por separado.

Informé además que el actual Comité de empresa de APU, sólo estaba respaldado por un poco más de 20 firmas, que los delegados nos entregaron, en un total de 213 trabajadores, y que lo correcto sería que se afiliaran en masa, para resolver esa representatividad escasa.

Ahí mismo y ya retirándome de la asamblea comenzaron a afiliarse muchos de los presentes. Se estaba cumpliendo uno de los principales mandatos del PIT-CNT, afiliarse, afiliarse y afiliarse.

Me sentí como en aquellas lejanas épocas de inicios de los años 60 cuando presidía el comité de empresa del diario decano “El Bien Público” o cuando fui designado Presidente del Tribunal de Honor de la APU, hasta que a partir de 1966 comencé a dirigir esa serie fermental de diarios de la izquierda uruguaya y debí dejar el sindicalismo para asumir un rol superior, la defensa editorial de los trabajadores desde los propios medios de prensa que pasé a conducir. Hasta que en el exilio volví a la actividad sindical como Se
cretario de Cultura de la Federación Latinoamericana de Periodistas con sede en México.

Ver a la más numerosa asamblea unida en la defensa de sus derechos sin deteriorar la fuente de trabajo y la existencia de esta herramienta política en defensa de una nueva sociedad, me levantó el ánimo y aceleré las gestiones de la reconstrucción periodística.

No fue una asamblea cualquiera. En ella participó un centenar de trabajadores rompiendo la rutina de las anteriores asambleas que no superaban la treintena de participantes.

Surgió un nuevo clima. Había distensión y entusiasmo ante la posibilidad de superar la coyuntura. Desde ese momento, ese clima y esa voluntad fue respetado por todas las partes y no se generó un solo hecho que complicara las gestiones a las que nos habíamos comprometido.

El ánimo me duró poco. A los pocos días, el 17 de septiembre para ser más precisos, un nuevo comunicado sin firma de APU, me acusa públicamente de “pretender conformar un sindicato amarillo en LA REPUBLICA”.

No hubo entre la realización de esa asamblea y el nuevo comunicado planteo de discrepancia alguna del comité de empresa a las autoridades del diario.

Entonces es hora de exigir aclaraciones definitivas.

¿La APU representa en ese comunicado a los trabajadores del diario LA REPUBLICA, a su pensamiento y a su actitud?

¿No será acaso que solo se representa a sí misma, sustituyendo a sus mandantes que específicamente rechazaron en esa asamblea, el procedimiento que APU volvía a instrumentar?

¿La dirección de un sindicato le da patente de corso para emitir opiniones reñidas con el sentir y la orientación expresa de las bases de trabajadores que ellos deberían representar y no avasallar?

Esta actitud reiterada de APU, largamente comprometida con acciones de desprestigio hacia el diario LA REPUBLICA, buscando una y otra vez su desaparición, importándole poco la defensa de la fuente de trabajo, incumple una vez más, con todos los acuerdos y elimina la más elemental seriedad y profesionalidad en las relaciones entre empleadores y asalariados.

Lo que realmente pasó fue otra cosa. En esa asamblea, por primera vez multitudinaria, los trabajadores reivindicaron que el sindicato interno debía ser el fiel reflejo del sentir de los asalariados y la consecuencia inevitable fue una importante afiliación de personal que no estaba agremiado.

Esta actitud, que debió ser aplaudida por APU, preocupó seriamente a sus dirigentes, que temieron perder la posibilidad de manipular al conjunto de los trabajadores desde un comité de 5 delegados, elegidos hacía tiempo por solo 20 funcionarios, y que ahora debería responder ante muchísimos más asalariados.

Fue por eso que decidió calificar este movimiento genuino y auténtico de los trabajadores como “una estrategia de la empresa de pretender conformar un sindicato amarillo”.

Nunca observé cinismo igual. Nada que ver con la escuela cínico-socrática de Antístenes. Mucho que ver con la acepción que el diccionario académico le da al vocablo: “desverguenza y obscenidad descarada en el mentir”.

Exhortar a afiliarse a todos los trabajadores al órgano que integra el PIT-CNT es para estos señores promover un sindicato amarillo.

Un sindicato amarillo es un sindicato paralelo a la organización sindical madre.

Cuando los trabajadores deciden en masa afiliarse al comité sindical único que existe, fortalece, no debilita a la organización gremial.

Ahora cuando los que detentan el poder minoritario no quieren escuchar voces distintas a las de ellos, simplemente se abroquelan en sus posiciones y sabotean todo intento de nuevas afiliaciones. Eso se llama no respetar ni la democracia sindical ni la construcción de la voluntad de la mayoría de los sindicalizados. Eso se llama traicionar el estatuto fundacional de la central de trabajadores.

Los que redactaron ese comunicado deberían ser expulsados del movimiento sindical.

Y otra vez como en las restantes veces nadie se hizo responsable.

El comité de empresa negó haber redactado el comunicado y la asamblea negó también haberlo mandatado. Una vez más quedó al descubierto el objetivo de APU: la desaparición de LA REPUBLICA, haciéndole el mandado al órgano de prensa de derecha donde trabaja el Presidente de APU y también al diario El País, órgano de la dictadura militar, cuyo único escollo para monopolizar el circuito de la prensa escrita diaria uruguaya se llama LA REPUBLICA.

Cuando señalamos que el Presidente de APU es funcionario rentado del semanario Búsqueda, no estamos negando su derecho a esa fuente de ingresos, que la consideramos legítima dentro del sistema capitalista en que vivimos. Sólo ponemos de manifiesto nuestra sospecha ante un presidente de una gremial que jamás emite un comunicado crítico frente a los despidos y seguros de paros de Búsqueda, El País y los restantes medios opuestos a los cambios sociales y en contrapartida exhibe un ensañamiento notorio contra el único diario que apoya esos cambios. Son las conductas y no la pertenencia laboral a un medio las que siembran las dudas. Cuando coinciden ambos factores se alienta la sospecha. ¿Usted no dudaría?

En la asamblea anterior a la que fui invitado había sido claro: no podía salvar el barco si se permitía que desde afuera se torpedeara públicamente la operación reconstrucción, que por otra parte venía viento en popa con la venta masiva de los DVD.

El personal esta vez reaccionó en masa.

Se reunió en una colmada asamblea a la que acudieron todas las secciones del diario, y con la presencia de los tres delegados del comité de empresa, resolvió que “los trabajadores del diario LA REPUBLICA deslindaban toda responsabilidad y participación en la creación y difusión de semejante comunicado para el cual no fuimos consultados”.

También designó a dos compañeros para redactar una declaración a la opinión pública contestando el agraviante comunicado de APU. Uno de los dos compañeros designados por la asamblea para redactar la declaración solicitó un espacio gratuito en el diario para publicar lo resuelto por el colectivo. La empresa accedió y el redactor entregó la declaración para su publicación acompañado de decenas y decenas de firmas, en la comunicación escrita laboral con mayor cantidad de firmas recibidas desde la fundación del diario.

El comunicado decía que “los trabajadores del diario LA REPUBLICA no estábamos en conocimiento de que se difundiría semejante desatino y ante estos hechos en asamblea con participación de trabajadores de todas las secciones del diario, incluyendo a los tres delegados del comité de empresa de APU, se resolvió emitir una declaración puntualizando que esta clase de comunicados, emitidos en forma irresponsable con desconocimiento real (queremos creer) de la situación de la empresa, causan un daño tremendo al colectivo de trabajadores, que ven gravemente comprometida su fuente de trabajo y como suponemos que no ha sido intención de la dirección de APU causar perjuicio alguno a los trabajadores ni al medio de prensa defensor de las causas populares, es que pedimos que esta declaración sea difundida de la misma forma y en los mismos medios en que se difundió el comunicado que tanto nos perjudica”.

La APU en lugar de hacer autocrítica optó por desatender lo que opinaban los trabajadores del diario, emitiendo un cuarto comunicado con otra notoria mentira. Esta es, que la más grande asamblea de trabajadores del diario realizada el 17 de setiembre “no fue una asamblea de trabajadores” porque no estaba presente el comité de delegados, hecho éste tambien absolutamente falso, negado por el propio comunicado firmado por decenas y decenas de asambleístas testigos de esa presencia.

Y tan es ésta una nueva y gran mentira que los tres delegados incluso se retiraron de la asamblea para reunirse con el Gerente General del diario y culminada la reunión volvieron a la asamblea que los esperaba, tal como le dijeron al gerente,
(asamblea en la que APU afirma que no participaron) informándole a los asambleístas de su reunión con el responsable de la empresa, quedándose hasta el fin de la asamblea sin manifestarse en contra de ninguna de sus resoluciones.

De tal situación son testigos el centenar de trabajadores participantes en la numerosa asamblea.

Este cuarto comunicado irresponsable de APU es contestado espontáneamente por un trabajador afiliado al Comité de empresa de APU, que se encuentra en seguro de paro, el que en carta pública señala que ” APU si quiere ser un sindicato representativo, debería dejar de lado su soberbia y autosuficiencia y, por una vez comprender lo ocurrido” añadiendo el afiliado al comité del sindicato y actual seguro de paro que “no nos representa ni la táctica ni la metodología, ni las fundamentaciones de la dirección de APU que hasta ahora no ha logrado más que crear conflictos artificiales y jugar irresponsablemente con nuestra fuente de trabajo y que es imperiosa, por tanto la rectificación de procederes y en consecuencia, las acciones de la Asociación deberían estar dirigidas a lograr negociaciones fructíferas que permitieran avances reivindicativos, en vez de deteriorar al matutino ante la opinión pública, única medida que se viene ejerciendo desde hace años por parte de APU”. Y culmina diciendo en su carta: “Que es a todas luces necesario, siguiendo las mejores tradiciones del movimiento sindical, que sean los trabajadores los verdaderos hacedores de su destino porque las direcciones sindicales ejecutan lo que deciden los trabajadores y jamás deberían sustituirlos, lo contrario es dirigentismo y autoritarismo por encargo; absténgase la dirección de APU de continuar por ese camino y si continúa haciéndolo que no sea en nuestro nombre”.

Pero la APU empeñada en crear conflictos artificiales que impidan que llegue a buen término el intento serio de reconvertir al matutino, superando sus dificultades, hizo oídos sordos a la opinión de los trabajadores de LA REPUBLICA, desechó toda autocrítica y se dispuso a generar un conflicto a espaldas de sus afiliados.

De esta manera, ante el envío al seguro de paro de un cronista, originado por el retorno de una trabajadora del seguro de salud, lo que había postergado esta decisión hasta que la periodista retornara, denuncia ante la opinión pública y la DINATRA, que este envío se trata de persecución sindical. Si bien el enviado al seguro no integra el comité de delegados internos de APU y tampoco la directiva del sindicato central, al haber sido designado para representar a la gremial en los consejos de salarios, entienden que enviarlo al seguro de paro es un acto de persecución sindical.

Pretenden que enviemos a otros dos trabajadores en lugar del cronista designado, dado el salario que percibe, superior a las tareas de cronista de 8 horas diarias que es la que realiza.

Ante este nuevo ataque y en virtud de que fui yo el que le comunicó a este trabajador la decisión de incorporarlo al seguro de paro porque no podía enviar a otro sin afectar la producción, o a dos cronistas más dado su salario, y todo ello en consulta con las jefaturas respectivas para evaluar los perjuicios informativos de la disminución de cronistas, me veo en la obligación de formular los siguientes comentarios.

Los seguros de paro en LA REPUBLICA se vienen aplicando en acuerdo con todo el personal desde hace 5 meses, con un criterio de rotatividad. Vuelve un trabajador, va al seguro otro.

Se puso un tope de 25 trabajadores y ese tope se ha cumplido a raja tabla y se seguirá cumpliendo hasta que la empresa supere la situación.

Nunca en estos 5 meses, el comité de empresa pidió ingerencia para ser ellos los designantes del seguro, para decidir quiénes iban y quiénes no. Obviamente no correspondía, pero tampoco lo solicitaron. Incluso por razones éticas se negaron a conocer con anticipación los nombres incluidos en la lista de desempleo.

Alguna vez por razones humanitarias solicitaron que no se enviara a determinado trabajador, lo que no es éste el caso. Todos los trabajadores estaban en igualdad de condiciones de ir al seguro de paro, fueran o no dirigentes. Y hay casos de notorios sindicalistas, como el de Gabriel Mazzarovich que fue el primero en ofrecerse en ir al seguro de paro, en gesto digno y solidario que lo honra y que debieran seguir muchos dirigentes, no sólo en el diario LA REPUBLICA.

Pero parece ser que la APU, quiere que enviemos a gente que gana menos e instalemos un bill de privilegios en la redacción de LA REPUBLICA.

El trabajador enviado ahora al seguro de paro, que no es delegado ni es directivo de APU, y que aunque lo fuera sería lo mismo, porque se trata de un seguro de paro igualitario y rotativo donde los dirigentes debieran ser los primeros en ofrecerse, va al seguro de paro porque técnicamente, y toda la redacción lo sabe, su tarea por múltiples razones es más prescindible que la que llevan a cabo otros compañeros de trabajo.

Sería injusto prescindir de otros periodistas que los necesitamos en una redacción disminuida, salteando para este trabajador el turno que le correspondía.

Hacía bastante tiempo que debía ir al seguro y si no lo fue es porque se produjo una licencia por enfermedad de una periodista que gana un sueldo similar. Recién cuando la periodista hace unos días se reintegró fue que correspondía adoptar una de las tres opciones: o enviar a la periodista que venía del seguro de enfermedad, o enviar al periodista que la estaba sustituyendo y que ya había estado 4 meses en el seguro de paro o finalmente enviar a otro periodista de sueldo similar o a dos que completaran ese monto.

Los compañeros de la periodista me pidieron, incluidos los delegados, que no la enviara a ella porque había cobrado muy poco por el seguro de enfermedad.

Entendí que tampoco debía enviar al seguro de paro a quién la había reemplazado ya que éste periodista había estado ya 4 meses en el seguro.

Y al no haber otro periodista cuya ausencia no afectara la normal producción del matutino, opté por designarlo a él.

Debo decir que en ningún momento esta persona se opuso al envío, como no podía ser de otra manera ya que lo pactado era la rotatividad al vencimiento de los seguros.

Ignoro si fue este periodista el que planteó el reclamo a la APU y a la DINATRA.

Si lo fue debo decirlo con todas las letras que faltó a la ética más elemental traicionando a sus compañeros, que jamás pidieron ser sustituidos por otro trabajador en el seguro de paro.

Si no lo fue, que es lo que espero y deseo, la carente de ética será una vez más la APU, que intenta crear un conflicto artificial, cual conspiradores de tabernáculo, viscosos e impenitentes, que nada han aprendido de las luchas legítimas del sindicalismo uruguayo.

La APU ha lanzado por ahí, la especie de que habló con el Ministro de Trabajo y con el Director Nacional de Trabajo, quienes le aseguraron que no permitirán que este trabajador vaya al seguro de paro como todos los demás.

No creo en esa información. No creo que el Ministro y su Director, a los que considero hombres justos y probos, puedan oponerse a un seguro de paro rotativo de una empresa en dificultades. Tampoco creo que el Ministerio de Trabajo sustituya el imperium del Poder Judicial, único órgano jurisdiccional que la ley habilita a determinar si en un caso existe persecución sindical o no.

Pero por las dudas quiero dejar muy en clara mi posición. Se trata de un problema de principios.

En ningún caso la empresa editora del diario LA REPUBLICA, se someterá a presión alguna para privilegiar a alguien por encima del principio de igualdad que exige el colectivo de los trabajadores del diario. Violar ese principio de igualdad es violar el acta fundacional de este diario al servicio de las causas de los trabajadores. No lo haremos, así tengamos que no volver nunca más a conducir su destino. Todo es negociable menos los principios.

Y menos en un diario qu
e está fuera de la lógica capitalista. Que no tiene entre sus objetivos fines de lucro. Que no se apropia de la tasa de explotación. Que no genera plus valía en sus trabajadores.

No sólo porque no lo pretenda, sino porque además, no existe, no puede existir en un diario enfrentado al poder económico y al servicio del cambio social

Demás está decir, que esta política de seguros de desempleo igualitarios y rotativos, la empresa la viene aplicando con el objetivo de no reducir su plantilla de trabajadores, con el objetivo de no despedir a nadie, objetivo que hasta ahora, con el envío rotativo al seguro de paro se viene cumpliendo.

También hay que agregar que el seguro de paro no es un castigo, es un derecho conquistado por los trabajadores en años y años de lucha.

Y finalmente reiterar que todos los trabajadores de LA REPUBLICA que se encuentran en el seguro de paro, tienen derecho a ingresar al diario y a participar en las asambleas y en cualquier reunión sindical, todas las veces que se les ocurra.

Siguen perteneciendo a la plantilla laboral del diario. No han sido despedidos.

Y no lo serán, salvo que la situación se agrave y haya que optar por soluciones que garanticen la vida del único diario que tuvo la izquierda uruguaya con vida durante 23 años y que aun le sobran las ganas y la vocación para durar 23 años más. Aunque APU se oponga con todas sus fuerzas.

El daño que viene haciendo APU al diario LA REPUBLICA y a sus trabajadores es inmenso. No lo entendemos. Cuando pensamos en aquella APU histórica de la que fuimos dirigentes, que contaba con la razón y la energía de conductores como Carlos Borche, Gutemberg Charquero, Ruben Acassuso, entre muchos otros que jamás avasallaron la opinión de los trabajadores, supieron escuchar y siempre estuvieron del lado de la trinchera del campo popular contra el monopolio informativo de la por entonces denominada “gran prensa oligárquica”, nos parece estar viviendo una pesadilla.

Cuando comprobamos que pese a múltiples despidos en esos órganos herederos de esa “gran prensa”, la APU mira para el costado mientras se frota las manos castigando con comunicados públicos una y otra vez al único órgano de salida diaria ininterrumpida que apoya este inédito proceso de cambios sociales y políticos, no tenemos más remedio que admitir que nos encontramos en presencia de un envilecimiento de la función gremial que tan dignamente fue conducida por APU antes del golpe de estado y en la clandestinidad y la prisión, hasta la recuperación democrática.

Pero no debo asombrarme. Es la misma APU que hace pocos años y por primera vez desde su fundación declaró que no podía apoyar los paros del PIT CNT porque sus afiliados eran periodistas y podían perder objetividad, tomando partido en el tratamiento de ese tema. Es la misma APU que hasta consideró su desafiliación del movimiento obrero organizado, por las mismas e increíbles razones apuntadas. Es la misma APU que ha cuestionado solo a legisladores del FA porque en ejercicio de sus derechos consideraron falsas las informaciones de ciertos periodistas a los que acusaron de responder a los intereses de sus patronales conservadoras.

Es la misma APU que ya no se enfrenta más a la patronal de diarios sino que se alegra públicamente de que en esa patronal haya sido excluido un solo diario, LA REPUBLICA, ante el veto del diario El País, siendo nuestro diario el único que no tiene representación patronal en los Consejos de Salarios y que debe acatar lo que deciden sus competidores y adversarios con el refocilo y la complicidad de APU. Es la misma APU que apoya a la patronal atacando uno de los derechos más sagrados del pueblo desinformado, cual es la conquista del derecho de respuesta.

Es la misma APU que se alió con la antisindical SIP, otrora Ministerio de Colonización Informativa de los EE.UU., cuando esta sociedad internacional de empresarios emitió un comunicado negando el derecho de respuesta judicial de un ciudadano “por cuanto comporta un paso hacia la intervención estatal en el ejercicio de la libertad de prensa”, en posición opuesta al Foro Mundial Social de Porto Alegre que defiende el derecho de respuesta de los ciudadanos frente a la propiedad privada de los medios.

En fin la larga lista de canalladas y deserciones morales donde los sibilinos escribas reniegan de sus raíces y profundizan sus conocidos retintines, es demasiado larga para continuarla.

Ante esta APU no vamos a doblegarnos y al tiempo que elaboramos la tristeza que nos produce su conducta, una vez más asentamos la exigencia que recapaciten, y si no lo hacen que piensen con Martí que “los que no tienen el coraje de sacrificarse, deben tener al menos, el valor de callarse ante quienes se sacrifican”.

¡Comparte en tus redes sociales!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *