¿Por qué siendo el país gobernado por la izquierda, La República sigue creyendo en el pluralismo?

 

Domingo 01 de agosto de 2010 | 03:58

 

Escribe : Federico Fasano Mertens

 

Días pasados en un semanario del Interior, que también circula en Montevideo, se me formuló una crítica hacia mi persona y hacia el diario que dirijo, poniendo en duda el pluralismo de LA REPUBLICA desde que en 2005 la izquierda alcanzara el poder con la adhesión de la mayoría absoluta de la población, tras la centenaria hegemonía conservadora.

Como esa crítica también me fuera formulada por no pocos adversarios u observadores políticos, me decidí a contestar el disenso crítico formulado en esa publicación.

Algunos colaboradores me señalaron que no debía perder el tiempo contestándole a un semanario como “El Bocón”, que de esa publicación se trata, ni a su director, el señor Jorge Bonica Sierra.

Discrepo con todo tipo de discriminación y mucho menos con la discriminación intelectual. Cuando se trata de analizar una idea, no me pongo a juzgar el quién la dice sino el qué dice. Ese semanario me ha criticado innumerables veces y no por eso dejo de analizar los ataques ni de contestarlos cuando creo que puedo dejar sembrada en tierra inhóspita la semilla de mis ideas. Sigo creyendo que la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.

Porque la defensa pública de la naturaleza política del pluralismo de LA REPUBLICA merece ser explicada, estoy hoy transcribiendo los aspectos sustantivos de la nota que dirigí al director de esa publicación y que éste ya publicó en su última edición.

He aquí su texto:

“En la página 24 del último número de su semanario, usted se refiere al diario La República y en especial a mi persona, en calidad de mi condición de director de ese medio.

En la nota por usted firmada afirma que “Federico Fasano fue un maestro del periodismo plural y sus editoriales dictaban cátedra de igualdad emocional” añadiendo que “la empresa periodística de Fasano creció a la vista de todos, logrando una presencia tan importante que logró por épocas, llegar a ser uno de los más importantes e influyentes medios de comunicación, no sólo del Uruguay sino que tuvo trascendencia internacional”.

Acto seguido se lamenta de que “el diario La República, muchas veces admirado por su lucha en inferioridad de condiciones, se haya transformado en un órgano partidario, dejando de lado sus inicios tan plurales”. Añade convencido: “Lamentablemente, Fasano, para salvar su empresa de los embates financieros con los que fue cercado, ha tenido que venderle su alma al diablo y dejar de lado su pluralidad inicial, dejando al pueblo uruguayo sin una opción, que cuando apareció entre nosotros, nos llenó de orgullo y satisfacción”.

Y culmina preguntándose: ¿Por qué lo habrá hecho Fasano? ¿Por necesidad financiera? ¿O nos engañó a todos para llegar a su objetivo de tener un gobierno de izquierda?

Pues bien señor Bonica, paso a responderle sus afirmaciones y sus interrogantes.

1) Nunca dejó el diario LA REPUBLICA de ser plural. Plural significa dar derecho de asilo a todas las opiniones, reflexiones y pensamientos de todas las pasiones y razones del espectro político, cultural e ideológico que habitan especialmente en nuestro país, pero también en otras comarcas. No encontrará, Bonica, a ningún dirigente político, coincida o no con nuestros pensamientos, sea de derecha e incluso de ultraderecha, cuya voz le haya sido cercenada en nuestro diario. Incluso es público y notorio que he publicado artículos, cartas y llamadas telefónicas que han insultado e injuriado a mi persona y a mis ideas. Me enorgullezco de ello y he sido muy criticado por hermanos de ideales por mi “ingenuidad pluralista” y por hacer de ese principio el mejor camino de alcanzar los objetivos estratégicos que nunca oculté. No es la ingenuidad, precisamente, uno de los atributos de mi carácter, ni la causa de mi pluralismo. Sigo creyendo, y así lo manifesté en mi editorial fundacional y luce como contraseña en el logo de la marca del diario plural, que la verdad es el resultado que surge de la oposición de ideas. Y como sigo creyendo, que mis ideas, las ideas del humanismo socialista, fraternal, igualitario y emancipador, son las mejores ideas desde el homo sapiens hasta nuestro días, es que no temo confrontarlas públicamente con todas las demás. Ese es el motivo de mi pluralismo. Es un motivo egoísta y yo diría hasta narcisista. Creo que las ideas que defiendo son mejores que las demás, pero también creo que la opinión pública no necesita tutores ni que los periodistas les digamos lo que tienen que hacer. De ahí el pluralismo, para que los lectores decidan. No hay ingenuidad, ni hay generosidad, hay convicción en las ideas del cambio social. Sólo eso.

2) Pero ser pluralista, no significa ser indiferente ante las ideas, prescindente, e incluso equidistante de las mismas. Mi primer editorial, el fundacional y no sólo el de 1988 cuando edité LA REPUBLICA, sino mucho antes, el de 1966 cuando dirigía el diario Extra y los otros cuatro que lo sucedieron, De Frente, Democracia, El Eco y Ya, fue inequívoco al respecto. Juré dedicar mi vida a proporcionarle a la izquierda uruguaya, los medios de comunicación de masas profesionales, de los cuales carecía, hasta que ésta desplazara legítimamente del poder al centenario partido conservador y pudiera iniciar el difícil tránsito hacia la emancipación del ser humano. He sido coherente. Nunca modifiqué ese rumbo. Y creo haber cumplido la misión que me impuse. ¿Por qué usted, Bonica, confunde el pluralismo de un diario y la apertura de sus páginas a todas las ideas, con la convicción editorial e institucional del órgano que dirijo, a favor del partido del cambio, a favor de ese milenario sueño de justicia y libertad, hoy representado por la izquierda en el poder? Es lo que yo creo, no es lo que cree usted. Y los que no creen en mis ideas pueden expresarlas no sólo en los medios de comunicación hegemónicos del establishment, sino también en las páginas del diario plural. Porque, insisto, no les tememos a su difusión, más aún, nos sirven de palanca dialéctica para impulsar las nuestras. Y no sólo somos plurales en la difusión de todas las ideas, sino también de todas las noticias, provengan de los partidos e ideologías que fueran, nos gusten o nos disgusten. Y para ello pongo de testigo a todas las formaciones políticas de nuestro país, jamás censuradas en las páginas de LA REPUBLICA.

3) Usted me critica, afirmando que apoyo al gobierno y cuestiono a la oposición. ¿Pero qué pretende Bonica, acaso que ataque a los gobiernos de izquierda por los que bregué durante toda mi vida, sufriendo las clausuras, las confiscaciones, los atentados, la cárcel, el destierro? ¿Me está pidiendo acaso que sea incoherente, o como esas babosas, que al carecer de columna vertebral, tanto van para un lado como para el otro? Desde que tengo uso de razón me até al mástil de la izquierda y no tengo dudas que moriré siendo un militante del socialismo, me encuentre en el país que me encuentre. No me pida, que al final de mi vida, tras la gratificación de ver culminada la larga travesía sesentista, por desiertos donde se nos negaba el agua de la vida política, alcanzado ahora casi lo que antaño parecía imposible, pierda la coherencia y la lealtad a las ideas que me matrizaron con dolor, pero también con el gozo, digno de la causa que abracé. Seguiré defendiendo con todos los medios de comunicación que dispongo y pese a todas las dificultades, este proceso de cambios que se inició hace más de 5 años. No tenga la menor duda y no por eso, LA REPUBLICA dejará de ser pluralista. Por lo tanto queda contestada su pregunta sobre si los engañé para llegar a mi objetivo de tener un gobierno de izquierda. No hubo engaño. Hubo confesión de parte, desde el primer hálito de vida del diario plural.

4) A su pregunta de si todo esto lo hice por necesidad financiera, creo que la respuesta está a la vista y la interrogación se contesta sola. Si hubiera buscado un objetivo financiero jamás habría fundado 6 diarios de izquierda. Con sólo uno de centro o de derecha me hubiera bastado. El poder económico no se encuentra situado en el hemisferio izquierdo del cerebro. Y si usted sugiere que defiendo a la izquierda ahora porque está en el poder, y para obtener beneficios por la coyuntura, exhibe una ignorancia sobre la naturaleza intrínseca del alma socialista. Mucho mejor le fue a mis diarios en la oposición, mucho mejor le fue a LA REPUBLICA en la oposición. Y es lógico que ello fuera así. Está escrito en la lógica de la historia. Un gobierno de izquierda debe cuidarse de no privilegiar a sus aliados, debe cuidarse de una imparcialidad transparente. Y en base a ese principio, en múltiples ocasiones, ha caído en el vicio contrario, beneficiar a sus adversarios para que no quede ninguna duda de su honestidad. Tampoco ello es justo, porque desequilibra aún más la desigual correlación de fuerzas mediáticas entre el partido conservador y el partido del cambio. Pero son los avatares de la lucha política. Y yo acepto las reglas del juego, que también incluyen estos errores. Pero no tenga usted ninguna duda, que si defiendo a la izquierda, a la que he entregado mi tiempo, mis bienes, mi tranquilidad y mi salud, nadie puede pensar que es para obtener rédito alguno, ni de cargos, ni de honores y mucho menos de fiducia. Los porfiados hechos están a la vista. Mírelos con las gafas de la honestidad.

5) No me sobra el tiempo, más bien no se de dónde extraerlo para seguir dirigiendo estos tres medios de comunicación ariscos a la placidez cotidiana. Sin embargo hice un alto para contestarle porque respondiéndole a usted, respondo también a numerosos ciudadanos que me han hecho, aunque no difundido en una publicación, cuestionamientos similares. Por ello si esta carta, usted decide hacerla pública, también se la comunicaré a mis lectores. Espero que sobre este tema pongamos un punto final. Por lo pronto, yo sí, así lo haré.

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