¡Qué cosecha!: 21 años sembrando el cambio social y político

 

Domingo 03 de mayo de 2009 | 01:53

Escribe: Federico Fasano Mertens

Hoy, 3 de mayo de 2009, alcanzamos los 21 años de existencia, la mayoría plena de la edad universal.

Cumplimos años en medio de una de las más grandes alegrías del pueblo uruguayo: abrir las puertas del temor para erradicar la letra y el espíritu de esa ley aberrante de caducidad, que instaló la impunidad terrorista en nuestro solar, humillando la tradición de justicia y humanismo, raíces de nuestra acta fundacional como Nación.

Fueron 21 años sembrando el cambio social y político. Y los frutos ya vienen llegando en manada. ¡Qué cosecha!

El mejor regalo de cumpleaños fueron esas 340.043 firmas de la dignidad que contribuimos a amasar desde el primer día con la levadura de nuestra información y opinión cotidiana y desde hace dos meses con una campaña donde echamos el resto, rediseñando incluso nuestra tapa, incluyendo diariamente cartones editoriales y caricaturas sobre el tema, destinando por la nulidad páginas y páginas todos los días, incluyendo 60 portadas convocantes y organizantes de las fuerzas de la nulidad. Creímos que no sería necesario diseñar una campaña in extremis, como la que ejecutamos por el voto verde, o la del NO a la ley de empresas públicas y tantas otras que legitimaron nuestra razón de ser. No fue así. Cuando la Comisión nos vino a informar que era imprescindible un salto cualitativo del diario LA REPUBLICA, la radio 1410 AM LIBRE y el canal TV LIBRE, ya que a sólo dos meses, faltaban aún 45 mil firmas válidas y otras 50 mil de garantía para sustituir el descarte legítimo o ilegítimo del conteo en la Corte, no dudamos. Y cumplimos con nuestra palabra y con nuestra conciencia. Les habíamos dicho desde el primer momento y así lo hicimos, que los apoyaríamos informativamente, pero también, que si peligraba el resultado, nos avisaran con una antelación de 2 meses y todo el multimedio plural, jugaría el resto para ayudar al objetivo planteado. Se obtuvieron en sólo 2 meses 135 mil firmas llegando no sólo a las difíciles 300 mil sino a las nunca previstas 340 mil, 85 mil firmas más de las válidas requeridas. Y en eso, algo tuvimos que ver. Aunque el mérito principal no es nuestro: se lo lleva una Comisión que nunca bajó los brazos, que sufrió la lentitud del goteo firmante durante más de un año de angustias, una central obrera que aportó la mayor cantidad de voluntades, los centenares de brigadistas que se lanzaron a las calles abandonando sus obligaciones personales, y un pueblo que una vez más probó que el olvido sin contricción no paga en la tierra oriental.

Nos sentimos orgullosos del aporte que hicimos y lo celebramos junto con nuestro cumpleaños.

Nacimos hace 21 años para decir incansablemente lo que se piensa y hacer incesantemente lo que se dice. Esta gesta de la nulidad y las demás gestas en las que participamos durante 21 años así lo prueban. 21 años ininterrumpidos, peleados, traumáticos, imperfectos, corajudos, solidarios, humildes en los buenos años y altivos en los malos, que fueron muchos.

Al flamante bebé de aquel lejano 3 de mayo de 1988 le pusimos de nombre LA REPUBLICA, porque este fue el vocablo contestario con que los padres de la gran patria latinoamericana, identificaron a un vasto movimiento de libertad e independencia continental a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Y desde el primer compromiso público nos enrolamos en la trinchera de una República humanitaria, solidaria y popular tal como la soñaron nuestros libertadores, ajena a la República conservadora, más parecida a un círculo cuadrado o a un hierro de madera, como las que hoy están desapareciendo de las comarcas de nuestra cada vez menos balcanizada América, que despierta al empuje de 19 gobiernos progresistas dispuestos a sacudirse el yugo de la dependencia, buscando la segunda y definitiva emancipación.

Cuando nacimos aquel traumático e interminable 3 de mayo de 1988, en la casona de la calle Uruguay y Rondeau, (ya lo recordamos en otra oportunidad) que después dejamos en herencia sin beneficio de inventario a los colegas de Búsqueda, que hoy la habitan con nuestros fantasmas rondando, no suponíamos la rara unanimidad que desde los altos círculos del poder conservador y la corrupción protegida, se aliniarían en nuestra contra.

Y también ­sin ese oxígeno no hubiéramos resistido­ la rara unanimidad del ejército de los sin voz sirviéndonos de coraza, escudo, músculos, neuronas, sangre y esperma.

Nos convocaban las esquivas verdades prohibidas que debíamos encontrar, exhumar, explicar y exhibir sin temor.

Sabíamos que la cultura de masas, en manos de la comunicación dominante, vasta empresa de privación de memoria y de privación de la historia, no iba a permitir que un proyecto advenedizo se infiltrara en sus líneas y le disputara arrogante, de igual a igual, una hegemonía mal adquirida. Los vampiros de la cultura popular se lanzaron sobre nosotros para desangrarnos. Y casi lo lograron.

No fueron pocos los que nos dieron sólo 21 ediciones de vida, algunos osados 21 semanas de existencia, ninguno 21 años.

Palos, cantos y cuentos fueron descargados estos 21 años por el adversario histórico sobre nuestras espaldas, ensanchadas por la solidaridad de la gente.

Los palos no fueron aterciopelados, como ahora se acostumbra decir: campañas coordinadas de desprestigio, de desinformación, conflictos artificiales, discriminación publicitaria, boicots, amenazas, atentados, intimidaciones, calumnias, anuncios de clausuras, juicios a granel, prisiones ilegales, injustas y nulas, pautaron estos 21 años de coherencia y compromiso.

Si los palos no pudieron después vinieron los cantos de sirena, los de la seducción para la domesticación. Atados al mástil con los oídos taponados, navegamos entre Caribdis y Escila, sin más protección que la fuerza de la convicción, heredera de aquellos diarios sesentistas que fundamos con los mismos objetivos de hoy, en tiempos de bucaneros pre golpistas.

Y cuando no sirvieron los cantos, bueno fueron los cuentos. Los cuentos del periodismo neutral, objetivo y mercantil.

Nos negamos a construir ese periodismo de mercaderes, que considera a la noticia una mercancía para engrosar sus bolsillos, al compás del raiting, de la audiencia, del escándalo que siempre vende.

La noticia para nosotros siempre fue un bien social, propiedad del colectivo, no susceptible de apropiación privada.

Sin renegar de nuestro instinto y olfato periodístico y ni siquiera de nuestra curiosidad, con la vocación bajo la piel, metida en las entrañas, nos lanzamos a reducir la incertidumbre de la gente sobre cualquier asunto de su interés real, que no otra cosa es la información al servicio de la comunidad.

Las noticias están llenas de zonas de oscuridad. No se trataba de tirar y tirar hechos, sino de explicarlos.

Y una y otra vez expulsamos de nuestra oferta el periodismo conventillo, ese periodismo que nace de la nada y produce nada. Un periodismo que lamentablemente empieza a abrirse camino en algunas zonas no liberadas de nuestra comunicación.

Nuevas etapas se avecinan en nuestra peripecia política y profesional.

Un nuevo Uruguay está naciendo y los pronósticos auguran una profundización de la matriz nueva. Estamos seguros que el avance contra la dependencia y por la emancipación de todos los uruguayos dará un salto cualitativo en los próximos años.

El gobierno progresista, al que formalmente apoyamos, sentó las bases de la nueva era prometida. Gane quien gane ya no hay marcha atrás restauradora. Los vientos alisios son favorables al cambio y a su profundización raigal. Las velas de LA REPUBLICA están hinchadas de esos vientos y junto al Multimedio Plural continuará navegando hacia ese horizonte.

Este año les prometemos en nuestras noticias, en nuestros titulares, en nuestras opiniones, más tersura, más humor, más vigor descriptivo, más sátira, más originalidad, mejor estilo literario, condensación impecable y sobre todo, exactitud, exactitud, exactitud. Como periodista es el legado que me dejó mi maestro Pulitzer. Hace años que quiero cumplirlo.

En estos 21 años nuestros periodistas, nuestros trabajadores, los hombres y las mujeres que hacen posible la existencia cotidiana de este diario, hemos aprendido a aprender, hemos aprendido a comprender.

La pedagogía de la libertad, razón y ser de nuestra existencia como medio, nos encuentra también como alumnos de esta universidad de la vida cuyo premio es la aproximación a la verdad, razón última del ejercicio de la libertad.

Mañana mismo comenzamos a vivir el año 22 de nuestra propuesta republicana. Entremos ya, sin demoras, en su territorio. Nos esperan sorpresas, avatares, sinsabores, pero también muchas alegrías.

No desertaremos.

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