Desde el Ching Pao, pasando por el profesor Pasquino,hasta las 30 propuestas de hoy

 

Domingo 27 de julio de 2008 | 09:07

Escribe: Federico Fasano Mertens

Ya van más de 20 contratapas que destino a explicar a la ciudadanía la naturaleza de un derecho esencial que posee y no ejerce ­la información­ y a reclamar como ciudadano del cambio, a nuestro gobierno progresista, que inicie con realismo pero sin titubeos, el largo y traumático camino hacia la reforma democrática de la comunicación, una de las 5 reformas raigales del nuevo Uruguay humanista que nos propusimos refundar a partir de marzo de 2005.

En estos 48 años de periodismo, donde entregamos a la sociedad 15 medios de comunicación en prensa, radio y televisión, todos alternativos a la ideología dominante y fundados con la misma matriz orejana y renovadora, nos guió la práctica del realismo utópico. Si no fuera así no podíamos haber mantenido a esos 15 medios, que sobrevivieron hasta el presente. Los que ya no están, su ausencia no se debe a nuestra voluntad; fueron acallados por la decisión del despotismo o por nuestra decisión de concluir el exilio cuando se abrieron las alamedas de la libertad.

Y como realistas utópicos sabemos que la apropiación fraudulenta de carácter privado de un bien común de la humanidad, como es la información, no se resuelve con voluntarismos idealistas, sino con utopía encarnada en la realidad y en el marco de lo posible.

Siendo la comunicación un patrimonio colectivo de todos, del cual ninguna persona puede ser excluida, los instrumentos y organizaciones que la sirven son objeto de propiedad privada. No estamos de acuerdo con esta situación. Es injusta. Pero no podemos ignorar que el partido del cambio no se propone sustituir el sistema capitalista en el que vivimos y operamos. No existen ni las condiciones objetivas ni las subjetivas para esa sustitución en el mundo globalizado de hoy. El nuevo paradigma no tiene aún fe de bautismo. Está en construcción después del fracaso del socialismo real ante un capitalismo salvaje que también fracasó en su cometido de resolver los problemas de la humanidad, pese a que contó y cuenta con los instrumentos, la productividad y la riqueza, jamás vista desde la pre historia hasta nuestros días. Cuenta con las herramientas pero no cuenta con la vocación ni con otras ganas que no sean las del lucro incesante y de proyección geométrica para unos pocos.

No podemos ignorar además que si sustituimos dentro del sistema, la propiedad privada de los medios de comunicación, como propone el idealismo utópico, sería imposible la generación del capital que se necesita invertir para que existan y funcionen, y no existiría además el estímulo de las ganancias personales para que la competencia los obligue a superarse.

Lo cierto es que se comercia privativamente con un patrimonio y proceso que, para cumplir la función comunitaria que debe cumplir, necesita desempeñarse colectivamente. A la actividad de lucro se supeditan todas las demás actividades involucradas en la generación y circulación de mensajes. He aquí la gran contradicción.

Seguimos creyendo que así como la democracia es de quien la trabaja, la tierra y los medios deben serlo también. Pero no basta con sembradores de utopías, primero hay que trabajar durante mucho tiempo el campo minado de obstáculos para que después puedan germinar esas semillas de justicia.

Convertir al pueblo en protagonista de los medios y en gestor de sus propios mensajes no es retornar 1500 años antes de la era cristiana, cuando los chinos crearon el Ching Pao, (Diario del Pueblo), el primer periódico del mundo confeccionado en finas hojas de papel de arroz, o volver al profesor Pasquino, cuando en pleno imperio romano, redactó un órgano de expresión que colocaba frente a la entrada al Capitolio, de manera que los senadores fueran los primeros en leer las críticas que formulaba.

El cambio no puede ser primitivo sino moderno, tecnológico y competitivo y sobre todo cultural para que la información pase de una buena vez del interés particular al interés social, del interés del público al interés público, como también la democratización debe superar su etapa primitiva, su Ching Pao, su profesor Pasquino, dando el salto hacia la organización democrática, etapa superior de la democracia.

Las 30 propuestas del cambio en la comunicación social que impulsamos, son sólo semillas de utopías que el programa progresista debe comenzar a sembrar para que algún día comiencen a germinar ante el asombro de los incrédulos.

Estas son nuestras propuestas a largo plazo:

1) Superar la caduca antinomia entre propiedad privada y propiedad pública favoreciendo formas de propiedad social de los medios, alentando su uso por parte de universidades, sindicatos y distintos sectores sociales.

2) Impulsar fondos de financiamiento público para medios alternativos.

3) Defender la legitimidad del gasto público en el sector para pluralizar las voces y la competencia. Si el Estado educó y financió la educación pública y a nadie se le ocurrió decir que por ello estaba manipulando las mentes de los estudiantes cautivos convirtiéndolos en propagandistas del gobierno, por qué tanta oposición en desarrollar el mismo esfuerzo en el sector de la C.S. (Comunicación Social).

4) Promover la organización de los receptores y suscriptores de los medios para que puedan intervenir como protagonistas de primer nivel en las políticas elaboradoras del mensaje que a ellos irá dirigido.

5) Auspiciar mecanismos de diálogo entre el medio y la comunidad a la que éstos sirven mediante centros de participación en cada medio.

6) Establecer Comités Consultivos en los Medios con representación de los distintos intereses sociales que concursan a la realidad concreta de ese instrumento informativo (empresarios, periodistas, receptores, y organizaciones de trabajadores, profesionales y empresarios donde opera el medio) para examinar las formas de producción, ejecución y difusión de mensajes.

7) Establecer empresas de patrimonio colectivo para desarrollar la C.S. Así como el diálogo entre cada medio y la comunidad a la que sirve, representa el esfuerzo por la bidireccionalidad de la C.S., éstas representarían la multidireccionalidad del sistema. Serían empresas privadas ajenas a las modelos mercantiles, distintas a las estatales y sin fines de lucro con el fin de pluralizar el arco de opciones emisoras.

8) Establecer radioemisoras de libre participación, sin fines de lucro, habilitándose bandas de frecuencias disponibles para que los sectores sociales puedan operar sin necesidad de permiso o concesión siempre que utilicen potencias menores y no difundan publicidad.

9) Impulsar Centros para el desarrollo de la comunicación popular en zonas marginadas para capacitar a la población en la práctica de la C.S. Establecer una red de comunicación popular.

10) Aplicación de tarifas reducidas para inserciones publicitarias y remitidos de organizaciones sociales, gremiales y políticas que llenen determinados requisitos de representatividad.

11) Beneficiar a los medios sin fines de lucro con exenciones impositivas, publicidad oficial, promociones y otros estímulos.

12) Establecer un mecanismo democrático de adjudicación de la publicidad estatal con criterios previamente determinados.

13) Destinar un porcentaje de los recursos de la publicidad estatal para apoyar el surgimiento de nuevos medios de comunicación social que reúnan el requisito de no mercantilidad y el de representatividad social.

14) Ceder la utilización de una parte de los espacios audiovisuales concesionados y una página tabloide diaria a la difusión de mensajes de organizaciones sociales y políticas representativas.

15) Actualizar y ampliar legalmente los derechos de respuesta, ampliación, aclaración, rectificación y réplica y en todos los casos el derecho de dúplica, incluso reiterada.

16) Establecer por ley la “cláusula de conciencia” para todo profesional elaborador de noticias. En una primera etapa la cláusula puede ser de carácter pasivo es decir el
derecho a negarse a exponer en forma distinta a lo comprobado por el cronista, para posteriormente transformarse en cláusula activa, es decir obligación del medio de transmitir el resultado profesional de la nota encomendada al periodista, salvo razón fundada.

17) Establecer por ley el “habeas data”, la obligación del Estado de proporcionar toda la información requerida con las excepciones taxativamente prescriptas por ley.

18) Impulsar la educación para la comunicación en la población desde el sistema escolar, modificando los programas a fin de habilitar a los alumnos para ser ciudadanos activos del sistema participativo de C.S.

19) Instrumentar campañas de sensibilización estimulando a la opinión pública hacia la participación activa.

20) Organizar cursos de formación de nuevo tipo para los propios educadores y formadores de la comunicación, asignando planes de extensión universitaria para ellos y formando unidades de capacitación en cada uno de los centros de enseñanza, avanzando hacia la formación de promotores de la participación informativa.

21) Impulsar la elaboración de políticas nacionales de comunicación y el establecimiento de un sistema de derecho que supere el régimen de facto que opera en el sector.

22) Reglar la transparencia de los “tirajes” y audiencias mediante la intervención de una empresa que otorgue las máximas garantías de veracidad.

23) Hacer público los fondos de financiamiento de cada medio, exigiéndose la forma de sociedad nominativa y no la de sociedad anónima para las empresas editoras.

24) Facilitar el derecho social a la contrapublicidad y rotular la diferencia entre publicidad y propaganda. (Contraaviso, Defensa del Consumidor, etc.)

25) Establecer el cargo de ombudsman de la sociedad en defensa del derecho a la información de los ciudadanos.

26) Establecer el cargo de ombudsman interno en cada medio para analizar el cumplimiento de las obligaciones éticas y profesionales de referencia, sin depender laboralmente del órgano auditado.

27) Crear una Procuraduría de la Opinión Pública elegida por las asociaciones de lectores, radioescuchas y televidentes, por las corporaciones de los titulares de los medios, por los gremios que nuclean a los trabajadores de la información y por el Estado.

28) Recomponer la alianza histórica entre periodistas y sectores sociales ejercida por el periodismo de las épocas de la independencia donde la profesión era la artillería del pensamiento, ejercida como la más alta expresión de la docencia política y social, en una época donde la noticia no era una verdadera mercancía ni la publicidad ocupaba el primer rango en el financiamiento de los medios.

29) Sellar una alianza estratégica con las bases empresariales ubicadas fuera del fenómeno monopólico, que carecen de fuerza y línea estratégica para resistir el proceso de concentración.

30) Rescatar el papel progresista que jugó en sus orígenes el capitalismo naciente, que necesitó imponerse al sistema feudal en decadencia, con las banderas de las libertades públicas, la igualdad cívica de todos los seres humanos, el irrestricto ejercicio de los derechos, consagrando a su vez una cruzada alfabetizadora y la escolarización obligatoria y gratuita que modificó de raíz el secular atraso en la materia. Y denunciar y explicar cómo ese liberalismo político y esa libertad de prensa real, una vez impuesto el modo de producción ofertado, fue cediendo paso al liberalismo económico y a la libertad de empresa, abandonando las banderas del humanismo, la soberanía popular, las libertades públicas, las garantías constitucionales y el derecho a la información, que fueron sustituidas por la libertad de inversión, el derecho a la acumulación y la soberanía de la empresa privada.

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