Juan Castillo y el canibalismo de izquierda

Miércoles 23 de noviembre de 2005 | 05:38
Escribe: Federico Fasano Mertens

Semanas atrás me acercaron un libelo de nada menos que cinco páginas insertas en el diario de la dictadura militar, el diario El País, editadas por el ex empleado a sueldo de la revista sanguinettista Punto y Aparte, el señor Leonardo Haberkorn, que la emprende contra mi persona desde diferentes ángulos de ofensa.

Me propuse dejarlos seguir boxeando con su propia sombra. Pero no fueron pocos los que me advirtieron de la trampa del que calla otorga.

Es difícil en estas circunstancias seguir el consejo de Tácito que narraba la historia “sin rencor y sin ira”. Y como el mejor remedio contra la ira es la demora, decidí darle largas a la reflexión.

Me decidí a opinar sobre el tema ante un comentario de un dirigente sindical amigo que me alertó sobre el grado de despolitización de algunos importantes operadores del movimiento obrero.

Al percibir que el diario de la dictadura había elegido como principal materia prima de la ofensiva contra Fasano y el Multimedio Plural, al dirigente comunista Juan Castillo, que se prestó de muy buena gana a ello, entendí que no tenía derecho a escamotear este tema a la opinión pública, a los lectores, oyentes y televidentes de este multimedio al servicio del cambio social y político.

También me decidí a contestar en la página 8 al aprendiz de Tartufo, el señor Haberkorn, a raíz de una llamada al director.

Afirmar que la derecha ha hecho todos los intentos posibles para que la izquierda no pueda poseer un diario de circulación nacional potente, una radio de gran audiencia y un canal de televisión de producción uruguaya que llegue a todo el país es una afirmación que no requiere de pruebas. La historia del Multimedio Plural desde su fundación está plagada de esas evidencias. Lo que parece increíble es afirmar que también hay algunos envidiosos personajes de la izquierda uruguaya que coinciden en que lo mejor para el movimiento progresista de nuestro país es que Fasano desaparezca, que LA REPUBLICA se exilie, que AM LIBRE colapse, que TV LIBRE se esfume y que al Canal 8 se lo dieran a alguien especializado en aburrir al prójimo o incapaz de hacerle frente al oligopolio de la televisión abierta. Tamaña afirmación parece digna de paranoicos con complejo de persecución. Parece no creíble. Sin embargo convendría dejar de lado los subjetivismos y analizar los hechos, los porfiados hechos.

¿Qué diría usted si al comprar el diario de la dictadura, primero siempre en la genuflexión frente al poder, el diario El País, se encontrara con 4 páginas protagonizadas por el sindicalista Juan Castillo, dirigente de un gran partido de izquierda en el pasado, el Partido Comunista del Uruguay, hoy reducido a una mera etapa testimonial, pidiéndole al gobierno popular, al igual que lo hace Gandini, que guillotine a Fasano y a todos los medios de izquierda que integran el Multimedio Plural?

¿Qué otra cosa significa leer en El País la larga perorata del comunista Juan Castillo pidiendo que al único diario de izquierda uruguayo y a la única radio que apoya este proceso de cambios y al único canal de televisión privado que se bate todos los días por las ideas del cambio “se le tienen que terminar los privilegios del gobierno, privilegios que otras empresas no tienen”?

No se sabe a qué privilegios se refiere, porque en el pasado el único privilegio que tuvimos es el de ser los únicos discriminados y acosados por los organismos de control a cargo de los partidos que se oponían al cambio. Y en el presente el gobierno popular, para mostrar su honestidad y el fin de los amiguismos a la única empresa que acaba de inspeccionar a fondo, incluso retirando sus discos duros, es a TV LIBRE, integrante del Multimedio Plural y único canal de televisión privado que apoya este proceso de cambios en el país. Pero quedémonos por un momento con la idea de Juan Castillo de que las demás empresas periodísticas de derecha gocen de los privilegios de los que el Multimedio Plural carece.

¿Cómo puede interpretarse la afirmación de Juan Castillo en el diario de la dictadura atacando el “compromiso de algunos integrantes del gobierno de izquierda con este grupo; y si alguno se ofende que salgan a demostrar lo contrario de una vez por todas”?

¿No es acaso desear el cierre de TV LIBRE afirmar como lo hizo Juan Castillo en El País que “me dan lástima los que apoyaron a TV LIBRE”?

¿Es paranoico creer que Juan Castillo prefiere la desaparición del Multimedio Plural, única presencia en diarios, radios y televisión privada de la izquierda uruguaya, cuando afirma en el diario El País, intelectual orgánico del golpismo, que “cuándo le llegará la hora del ajuste de clavijas a Fasano; espero encontrar en el gobierno alguien que sea sensible a estos reclamos y que alguna voz se alce para que esta impunidad de la que gozan estos medios de comunicación cesen de inmediato”?

Si a esto le agregamos declaraciones realizadas en otros ámbitos por este singular personaje de la izquierda leninista afirmando que “si TV LIBRE o LA REPUBLICA o AM LIBRE no pueden pagar los aumentos de los Consejos de Salarios, que cierren” es muy difícil no caer en la paranoia de creer que efectivamente han decidido que es mejor que no existamos.

Me viene a la memoria la contracara de la conducta de Juan Castillo, cuando en la década del sesenta dirigíamos aquellos añorados diarios de masas, uniendo a la izquierda uruguaya, combatiendo el pachequismo y culminando con la formación del Frente Amplio. El influyente The Economist lo reconoció en 1971: “gracias a los diarios de Fasano la izquierda creció y el Frente Amplio fue una realidad”.

En aquellos años, donde batimos el récord mundial de diarios clausurados, no fueron pocos los conflictos de salarios que se originaban con nuestro personal ante las obvias dificultades que un diario de izquierda sufre ante el embate combinado del poder que no quiere un tábano en su testa. Y en esos momentos quienes acudían al rescate del único diario profesional, movilizador de masas con que contaba la izquierda uruguaya: los principales dirigentes de la CNT, el gran articulador Rodney Arismendi, el siempre lúcido y clarificador Héctor Rodríguez, los dirigentes socialistas Vivian Trías y José Pedro Cardoso, los muchachos del MLN a través de su brazo político, el otrora revolucionario 26 de Marzo, la gente de Gerardo Gatti y Hugo Cores y tantos y tantos dirigentes políticos y sindicales que nunca se equivocaban sobre quién era el enemigo de clase y quién era el aliado que se batía por las ideas del cambio.

No quiero ni imaginarme la patada en el traste que Rodney Arismendi le daría al melifluo Juan Castillo si pudiera escuchar los dislates que dijo en el diario El País contra el aliado Fasano y los únicos medios de masas con que cuenta la izquierda nacional en este presente de esperanzas. Pero, cosas veredes, en la izquierda se está procesando un mundo al revés, donde los más “principistas” se dedican a atacar a los propios aliados y lo hacen utilizando a los medios más reaccionarios, adversarios de todo cambio histórico. El canibalismo hoy es el vocablo de moda. Esperemos que se indigesten.

Juan Castillo, por razones que analizaremos en contratapas futuras, se ha convertido en un virtual predador de los medios masivos de la izquierda uruguaya.

Añadamos a esta comprobación de hechos la ofensiva contra el Multimedio Plural llevada a cabo por la renegada APU que también realizó declaraciones en el diario El País, similares a la del dirigente comunista, con el agregado de añadirle dos gruesas mentiras, afirmando que LA REPUBLICA había rebajado salarios un l5% en una oportunidad a la vez que abonaba un 20% en tiques de alimentación. Tamañas falsedades determinaron que los empla
zara públicamente a retractarse ya que jamás existió situación parecida en el diario plural. No pudieron aportar un solo caso.

¿No es sospechoso tanto acoso en dirigentes que jamás alzaron su voz contra los centenares de despidos producidos en el diario El País, en los canales 10 y 12, en Búsqueda, en numerosos diarios y órganos de prensa?

¿Alguien se enteró acaso de los centenares de despidos ocurridos en esos medios o sólo se enteraron de los l5 despidos de TV LIBRE, concretados para poder aumentar un 35% los salarios del resto del personal y mantener en el aire una señal de televisión a todas luces deficitaria?

¿Sabe usted qué hizo la renegada APU cuando el semanario Búsqueda anunció en sus propias páginas los despidos masivos que “dolorosamente” tenía que concretar? Pues nada, ni una sola línea sobre el tema. La complicidad fue total. Obvio era ya que uno de sus dirigentes y abogado de la APU y sus afiliados, el periodista letrado Edison Lanza, es también abogado y periodista del semanario Búsqueda. Implicancias nefastas que hoy han convertido al otrora digno sindicato de periodistas, del cual fui Presidente de su Tribunal de Honor, en una cueva de burócratas al servicio de los medios de la derecha vernácula.

¿Este ensañamiento discriminatorio será acaso consecuencia de los problemas económicos que desde la crisis padecemos?

Bueno sería que un multimedio de izquierda no tuviera problemas económicos, asediado en todos los frentes posibles por el poder. Acaso la renegada APU ignora la historia de los medios de comunicación de izquierda. ¿Qué diario o qué radio de izquierda puede mencionar APU como ejemplo de solvencia económica o como ejemplo de salarios importantes a sus trabajadores? Obviamente ninguno, ni en el pasado ni en el presente. Ese sino está escrito en la lógica de las luchas políticas entre el poder y el contrapoder. Quien representa al partido de los oprimidos no puede esperar sino emboscadas, dificultades, ningún apoyo económico y la certeza de que el régimen de dominación intentará por todos los medios sacarlo del ruedo. Habría que recordarle a APU las penurias de los trabajadores de El Popular, de Epoca y por qué no también de los diarios que yo dirigí en la década de los 60 hasta el golpe de Estado, que aunque éstos no cerraron por penurias económicas sino por la prepotencia dictatorial del régimen, vaya si fueron económicamente asediados. Pero esas penurias no les quitaban a los trabajadores de esos medios el orgullo y la alegría de estar laborando por las mejores ideas y en busca de las verdades que los medios del sistema escondían. Habría que recordarle a APU que no sólo existen los valores materiales en el periodismo y que hay muchos trabajadores dignos que entienden lo que es trabajar en medios de izquierda donde no existe la tasa de explotación, donde no hay plusvalía para expropiar, que se mantienen en pie sólo por el esfuerzo de empresarios idealistas que entregan sus bienes y su comodidad al servicio de una causa, sin afán mercantil alguno.

Un leader case de esta afirmación es el milagro de TV LIBRE, único canal de televisión en el planeta Tierra que se mantiene desde hace casi 3 años, sin que ninguno de los 100 canales que usan su señal pague suma alguna por esos servicios. El exitoso milagro empresarial de TV LIBRE no es una dádiva divina sino una hazaña humana surgida del esfuerzo de miles de televidentes que la apoyan, trabajadores que se pusieron la camiseta del cambio en defensa de su fuente de trabajo y del rol que este canal cumple en una sociedad televisivamente monopolizada, y empresarios que han perdido fortunas al par que renunciaban a toda utilidad en aras de una idea que hoy se abre paso jaqueada por una retaguardia retrasada.

Habría que recordarle a APU la reflexión de ese gran periodista, fundador del diario parisino Le Monde, don Hubert Beuve Mery, asediado por las deudas pero manteniendo firme el timón del que después fuera uno de los grandes diarios del mundo, cuando sus idealistas periodistas exhaustos reclamaban mejores sueldos: “El orgullo es grande y los salarios moderados; acaso la mujer de un predicador se queja de los ingresos de su marido”.

¿Cuál será la razón por la que prefieren que cierren órganos que nadie duda son los únicos que defienden a la izquierda uruguaya?

¿Cuál será la razón por la que prefieren que cierren fuentes de trabajo de medios de izquierda cuando luchan legítimamente para que no cierren fuentes de trabajo de medios de derecha?

¿Será acaso que desean ocupar nuestro lugar?

¿Será acaso que desean mezquinamente ocupar nuestro lugar?

Si así fuera, bueno sería saberlo.

Sería bueno que nos lo explicaran fraternalmente. No dudaríamos ni un solo instante, si comprobamos que pueden llevar a cabo la tarea que desde hace 40 años acometimos entregando nuestra vida, nuestra comodidad y nuestra libertad, en dar un paso al costado y dejarles el camino libre.

Espero que Juan Castillo y la APU designen a alguien creíble para que me lo hagan saber. Espero que el mensajero designado no sea por ventura el señor Gandini o Arbilla o el director de El País, aliados incondicionales de sus afanes contra nuestra presencia. *

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