Batlle: ¡Atención, fuego, apunten!

: La semana de las 7 plagas bíblicas: aftosa, rifle sanitario, cierre de mercados, peligro devaluador, deuda externa, asilo de Menem

Domingo 29 de abril de 2001 | 00:00

 

Escribe : Federico Fasano Mertens

 

¡Qué semana, esta semana! El padre de la convertibilidad argentina y de la ficción “un peso igual a un dólar” se apresta a sustituir el modelo, por otro que roza la devaluación, haciendo temblar a la dolarizada economía uruguaya. El pope de la Columbia University, Charles Calomiris, pontifica urbi et orbe que Argentina deshonrará su deuda externa de 140 mil millones de dólares, agravando la crisis mundial, empujando aun más para arriba a los desbocados intereses, generando la huida de la inversión extranjera en América Latina y provocando un colapso en nuestro país.

Menem estudia la posibilidad de asilarse en Uruguay tensando las relaciones internacionales en ambas márgenes del Plata. Nuestro presidente, Jorge Batlle, deja plantada en el altar a la novia mercosureña y se va en plena boda, con una vieja dama, compradora de afectos y votos, experta en incumplimientos de juramentos eternos. Y por si esto fuera poca cosa, los rumiantes uruguayos comienzan a echar espuma por la boca en el preciso instante en que nuestro Presidente es recibido por el emperador de bienes, servicios y conciencias, haciendo trizas su sueño de las 7 mil carnicerías celestes en la capital del ALCA. La semana terminó con el cierre de todos los mercados cárnicos para nuestro país, el cese sine die de todas las exportaciones de carnes uruguayas, el retiro del trofeo nacional del certificado de “país libre de aftosa sin vacunación”, exhibido orgullosamente ante nuestros vecinos desde hace ya 7 años, la casi segura pérdida de 600 millones de dólares por exportaciones sin certificado, 600 contenedores de carne uruguaya sospechosa navegando por los océanos hacia puertos que las rechazarán como si fueran inmigrantes indocumentados o marielitos de mala fama y el peligro de devastación del rodeo nacional donde decenas de miles de ejemplares de alta calidad, de gran nivel genético, serán exterminadas por un rifle sanitario que opta por la economía frente a la política.

Todo el país de repente se transformó en una inmensa Facultad de Ciencias Económicas y, así como todo uruguayo siempre se sintió un potencial director técnico de fútbol, pasó hoy a convertirse en un espantado economista por necesidad. Que ALCA sí, que ALCA no. Que no se puede traicionar así al Mercosur, que son nuestros hermanos. Que el Mercosur nos usa como se le da la gana a Cavallo o a Cardoso y después nos tira. Que el rifle sanitario es pan para hoy y hambre para mañana. Que la vacuna es la defensa de nuestros 25 millones de cabezas de bovinos y ovinos, amenazadas por el virus invisible y por la miopía perezosa de un rifle que no apunta bien.

Esta columna (La cosa vostra, antimafiosa, en oposición a La cosa nostra de los que tienen la sartén por el mango) no puede dejar de explicitar un puñado de reflexiones sobre estos temas, que a todos nos sacudieron esta semana.

1) La crisis económica de la región, en especial en las fronteras de nuestro Estado tapón, no es nada más que el reflejo de una devastadora crisis política empujada por el huracán de la corrupción y la deserción de los proyectos nacionales de unidad latinoamericana construidos para enfrentar la balcanización operada por las 500 transnacionales que gobiernan el planeta.

2) El reciente ataque al Mercosur, lanzado por Domingo Cavallo en San Pablo ante mil azorados banqueros y empresarios –”El Mercosur es una payasada”– y la asunción sin que nadie lo designara, de nuestro presidente, don Jorge Batlle, como embajador itinerante del ALCA en toda América Latina, es una señal inconfundible de que la deserción mercosureña va en serio. Años duró el debate sobre el ingreso uruguayo al Mercosur. Y el pueblo y sus representantes decidieron con muchas dudas la díficil opción. No es posible aceptar que, sin consulta popular y política y sobre todo sin información confiable sobre modos, características, etapas, objetivos, se abandonen políticas de unidad latinoamericana por otras, donde se opta por la negociación aislada, sin la fuerza del bloque frente al gobernante más poderoso de la Tierra.

3) Los dos dogmas que rigen en nuestro país desde la recuperación democrática zimbraron de pies a cabeza y el sacudón se sintió en los centros financieros internacionales. Nos referimos al peligro de devaluación y al de cesación de pagos de la deuda eterna. Bastó que Cavallo hablara de integrar el yen y el euro al plan de convertibilidad para que el tema quedara instalado. Y bastó que dos gurúes de la economía mundial advirtieran sobre la inevitabilidad de la reprogamación de la deuda externa para que el mandamiento de “honrarás a la deuda y sus intereses” quedara fuera de las Tablas de la Ley por primera vez desde la polémica cumbre de La Habana convocada bajo el lema de “La Deuda ya se pagó”.

Uno de ellos, Rudiger Dornbusch no dudó en afirmar, citado por la revista Noticias, que “es un error buscar algo de plata en Washington o en Europa para realizar otro escape agónico; llegó la hora de jugar la crisis completa”. Y mal que le pese al irascible Cavallo, quien les respondió que “no les presto atención, son delirantes académicos que se ponen a opinar de temas que no conocen”, ambos problemas son motivo de consulta, debates y preocupación, además de análisis de factibilidad y mensura de sus efectos.

Los dos tabúes deben ser analizados por la sociedad política y civil de nuestro país. Sin prejuicios, ni desgarros de vestiduras. Que el temor no nuble el entendimiento. Que las crisis sirven para eso. Krisis en griego es “decisión”. Son momentos de decisión. Debemos ser más kantianos que nunca: no aceptar nada sin examen, no tener en cuenta ninguna autoridad, examinar todo con los propios ojos y examinarlo hasta el fondo.

Sin miedo a ser acusados de organizadores contumaces del escepticismo colectivo. Es hora de decisión y todo deberá ser sometido a examen. Sin temor a los purgantes, pero sabiendo que para un enfermo un purgante es un remedio y para otro puede ser un veneno.

Y también sin temor a los respetos reverenciales. Sin temor a “los que saben”, llámense Cavallos o de otra especie. Ya estamos hartos de que ciertos economistas, convertidos en salvadores de la patria, nos digan que el sol, sólo los que saben –ellos– pueden verlo. Parodiando al filósofo Tomás Abraham les diría que suelen tomar las sombras por cosas, sin advertir que éstas reflejan en las paredes la luz del sol, que sólo ellos dicen poder ver. Aprontémonos entonces a participar con la conciencia libre y la mente despejada de este nuevo debate que ya está frente a nuestras puertas.

4) Rifle o vacuna. Falsa oposición de contrarios. Podría decirse también rifle y vacuna. En fin, los bandos parecen mirar sólo el árbol y despreciar el bosque. ¿Es posible en un país de 10 millones de vacunos, sólo 180 mil kilómetros cuadrados y menos de 4 millones de habitantes, mantener el certificado libre de aftosa sin vacunación, cuando está rodeado de dos colosos que juntos suman 11.288.889 kilómetros cuadrados, cuyos campos desbordan de focos aftósicos?

El argumento a favor del rifle es cortoplacista y engañoso. Se alega que el precio con vacuna es muy superior al vacunado. Un alto dirigente político partidario del rifle sanitario me informó ayer, ante mis dudas, que duplicaba el precio del vacunado. La realidad no es esa. El sobreprecio no supera el 50% y la tendencia es a la igualación. Y además de qué sirve cobrar un 50% más de algo que de no vacunarse se irá agotando inexorablemente, en una isla uruguaya rodeada de aguas aftósicas. Como bien dijo el agrario Nin Novoa, siempre didáctico y sin pelos en la lengua: “El rifle nos convertirá en libres de aftosa y en libres de vacas”.

Es cierto que si el pro
blema no es esencialmente el sobreprecio, sí lo es la pérdida de grandes mercados. La contradicción principal pasa a ser entonces “mercados de excelencia versus salvataje de la mayor riqueza nacional”. No puede la supremacía del mercado exigir que se mate a balazos a un enemigo invisible de sólo 28 nanómetros de talla, que se desplaza empujado por el viento con sólo un suspiro de la vaca, hasta a 60 kilómetros de distancia. Matamos al cuadrúpedo pero el virus ya puede estar bien lejos. Sólo con la vacunación masiva se gana definitivamente esta guerra. O con ambas armas combinadas por etapas.

En fin, la palabra la tienen los técnicos, pero el pueblo quiere y debe saber de qué se trata. Y en esto todos estamos del mismo lado de la trinchera. Nadie quiere aprovecharse de la calamidad. En esta emergencia nadie sostiene la política “del tanto peor tanto mejor”, para obtener réditos pírricos, que se vuelven contra quien los utiliza.

Hay que rodear a Batlle en esta emergencia nacional. Rodearlo, entre otras razones, para que no se equivoque, para que sepa escuchar todas las voces. Está convencido del rifle sanitario. Su honestidad intelectual en este tema está fuera de toda duda. Pero abrumado por el impacto de la noticia, cuando hacía antesala en la Casa Blanca, su decisión de desempolvar el rifle sanitario parecía más la de aquel general apresurado que, en su afán de terminar rápidamente con el enemigo, equivocó los pasos de la orden bélica: “¡Atención, fuego, apunten!” Y a veces cuando no se apunta se erra. Hoy, el gobierno parece escuchar otras voces. La vacunación controlada se abre paso junto al rifle sanitario. Es una buena señal. Significa que don Jorge, el tozudo táctico de la coyuntura, se calza las botas del estadista y sabe retroceder un paso aunque sea para tomar impulso. En este tema, todos estamos con él.

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