Alasei: Luces y sombras del más ambicioso proyecto lanzado por Estados y
Sociedades para superar la dependencia externa
Una buena noticia para Latinoamérica se produjo recientemente, pasando virtualmente
desapercibida en el seno de sus sociedades desinformadas.
Después de 8 largos años de avances y retrocesos, tuvo lugar en México la primera reunión
del Consejo de ALASEI (Agencia Latinoamericana de Servicios Especiales de Información).
El proyecto que dotará a Latinoamérica de su primera agencia noticiosa multinacional para
reducir el desequilibrio informativo en la región, ha sido cubierto con un manto de silencio
construido por intereses que desean su no nacimiento.
Intentaremos despejar las penumbras que rodean el fenómeno ALASEI, explicando su
contenido, su contexto, sus dificultades, sus posibilidades.
La agencia nace en y para un continente inmerso en un referente único, apabullante,
decisivo: el 80% del flujo informativo hacia y desde América Latina y el Caribe es
responsabilidad de dos agencias norteamericanas, la AP y la UPI. Lo demás prácticamente
no cuenta. ¿Ante esta situación qué se propone hacer ALASEI?
La idea nace en la ya memorable Conferencia de UNESCO en Costa Rica en 1976 y
tuvieron que pasar 5 años para que 9 gobiernos latinoamericanos se convencieran de su
necesidad. Fue así como el 30 de mayo de 1981 se creó en la ciudad de Panamá el Comité
de Acción del SELA (Sistema Económico Latinoamericano) que debía tomar a su cargo la
fundación de la Agencia. Los 9 países impulsores fueron: Costa Rica, Cuba, Guyana, Haití,
México, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela.
Tres meses después se incorporó la joven República de Granada. Ya eran 10 los
visionarios. Otros 3 países anunciaban su decisión de ingresar a la Agencia: fueron Bolivia,
Ecuador y República Dominicana. Con 13 estados el esfuerzo alcanzaba la mitad de los
miembros posibles ya que el SELA cuenta con 26 naciones miembros.
El 10 de octubre de 1983, más de dos años después, se funda ALASEI, con sede central en
la ciudad de México. Hay tres defecciones: Perú abandona el proyecto sumándose
Belaúnde a los temores y consignas de las transnacionales de la dependencia. Guayana sin dar mayores explicaciones, privilegiando otras temáticas y áreas de acción se aparta del
proyecto. Y finalmente, Granada es invadida por los mismos intereses contrarios a ALASEI,
quienes deciden revocar la decisión del estadista mártir Maurice Bishop y abandonan la
iniciativa. Vuelven a quedar sólo 10 estados a cargo de la ímproba tarea.
UN ENSAYO INÉDITO: ESTADO Y SOCIEDAD
Pero esta vez, a partir de la primera reunión del Consejo de la Agencia, las acciones
estatales encontraron su síntesis fecunda, en los esfuerzos de los cien mil periodistas
latinoamericanos nucleados en la FELAP, de todos los investigadores de la comunicación
comprometidos en ALAIC y de los docentes del continente responsables de la enseñanza
comunicacional afiliados a FELAFACS.
Estas tres organizaciones no gubernamentales FELAP, ALAIC y FELAFACS, desde este
momento, han pasado a ser órganos de dirección de ALASEI con derecho pleno a voto, con
la sola excepción de la reforma de estatutos, admisión de nuevos miembros no
gubernamentales, aprobación del presupuesto y designación del Gerente.
Estas limitaciones no figuraban en el proyecto inicial y consideramos que en aras del
democratismo, el pluralismo y la filosofía participativa del proyecto deben ser eliminadas,
Pese a ello, la experiencia es pionera en la materia. Y la primera reunión del Consejo
permitió ratificar lo acertado del ensayo. Si nos atenemos a los resultados de esa primera
reunión, donde se aprobó el programa anual de actividades, el presupuesto 1984, el Manual
de Organización y Funciones y el Reglamento de Personal, y donde el mayor número de
intervenciones, recomendaciones, propuestas y reformas estuvo a cargo de las
organizaciones no gubernamentales, obteniéndose consenso entre los 10 estados y las 3
representantes de los sectores sociales, podríamos afirmar que ALASEI no es una Agencia
de los gobiernos y al servicio de la propaganda oficial, sino un instrumento del conjunto,
campo de acción donde Estado y Sociedad unirán sus esfuerzos, respetando los matices, el
pluralismo que es esencia de la agencia y el democratismo que la inspira.
Los temores de estatismo informativo formulados por la SIP y la AIR, que no aceptando por
el momento la invitación de integrar la Agencia como miembros no gubernamentales deja
sin representación en el organismo a los medios de comunicación, quedaron desvirtuados,
en la reunión del Consejo.
A título de ejemplo es digno de destacar que en el tema de la influencia estatal, las
organizaciones no gubernamentales insistieron mucho en la necesidad de establecer un régimen de incompatibilidades entre la condición de funcionario de la Agencia y la función
pública.
Los gobiernos entendieron el mensaje pero alegaban que existían funcionarios públicos,
como los docentes de la educación pública entre otros, cuyos nexos dependientes de los
gobiernos de turno no eran fundamentales, o periodistas mal pagados que para poder vivir
también ejercían un empleo público que sin embargo no los condicionaba políticamente.
Finalmente y después de horas de consideraciones, el artículo 7 del Reglamento del
Personal señaló textualmente: «A fin de garantizar, en todos los casos, la autonomía de
acción de ALASEI, los empleados de la Agencia no podrán ejercer paralelamente una
función pública de carácter político o privada que comprometa la independencia de
ALASEI».
Por lo tanto, esta primera experiencia entre gobiernos y sectores sociales, aún con la
lamentable ausencia de los medios, tercer vector imprescindible en el triángulo de la
comunicación —Estados, Medios, Sociedad—, resultó un aliciente para continuar en el
camino trazado.
Por otra parte dos organizaciones no gubernamentales —FELAP y ALAIC— fueron también
designadas para incorporarse al Comité Ejecutivo de la Agencia, integrado por ambas
instituciones y cinco países de los 10 miembros actuales: Costa Rica, Cuba, Ecuador,
México y Panamá.
La presencia por lo tanto de los sectores sociales frente a los estados adquiere dimensiones
dignas de consideración en la Agencia.
Sobre todo si se tiene en cuenta que tienen derecho a integrarse además de las ya
invitadas, SIP y AIR, una organización regional de trabajadores latinoamericanos reconocida
por la OIT y hasta tanto no se constituyan en la región organizaciones representativas de los
receptores y además un delegado de los trabajadores de la Agencia, elegido por ellos
mismos. En todos los niveles de dirección está asegurada la presencia con voz y voto de los
sectores sociales, con las limitaciones ya señaladas y que creemos serán levantadas en los
próximos años.
Tanto en el Consejo —órgano supremo que fija las políticas, aprueba el presupuesto y el
programa de actividades, nombra al Gerente y admite a los miembros no
gubernamentales— como en el Comité Ejecutivo —órgano que supervisa la ejecución de las
políticas aprobadas por el Consejo— como en el asesoramiento al tercer órgano de
gobierno y administración que es la Gerencia General, los no gubernamentales tienen
incidencia cualitativa no cuantitativa, y dejarán su impronta y su sello en la Agencia.
«EL ESTILO ALASEI»
Veamos ahora qué es ALASEI y qué se propone para analizar después cuáles son los
principales obstáculos que deberá sortear.
La Agencia parte del supuesto que los intereses y las necesidades de la región no son
debidamente considerados por los flujos transnacionales de noticia, quienes conciben a
estos países sólo como mercados potenciales o como renglones de rendimiento marginal.
Los tomas vinculados al desarrollo, la integración y la identidad cultural de Iberoamérica no
son tratados por sus valores intrínsecos sino como objetos de estrategias culturales,
económicas y de hegemonía mundial.
Es por todo ello que ALASEI es un acto prioritario de autoconfianza política y rescatando
una expresión democrática y autodeterminada de la cultura endógena regional, se propone,
no excluir sino complementar el flujo informativo existente, produciendo y difundiendo
materiales de prensa, capaces de inducir conciencia tanto en los medios como en la
población sobre los esfuerzos nacionales y regionales hacia un desarrollo integral, humano
y armónico mediante un tratamiento contextualizado, interpretado y analítico de los hechos y
procesos sociales.
Para poder competir e influir la Agencia deberá ser cualitativamente distinta. Es lo que
denominamos el «estilo ALASEI». Sin ello el esfuerzo será vano.
¿En qué consiste ese estilo?
Sus pautas editoriales deberán estar encaminadas a valorar lo estructural por encima de lo
coyuntural, lo trascendente con respecto a lo provisional, enfatizando los procesos sociales
dinámicos en contraste con el tratamiento estático de los hechos aislados y contingentes.
Sus materiales intentarán responder a una ecuación profesional formada por la suma de
contenido interesante, más rigor documental, más lenguaje inteligible, expresados a través
de artículos analíticos, interpretativos y contextualizados, que no estarán atados a la
inmediatez de la noticia «caliente o dura», sin que esto signifique que sean innecesariamente
intemporales. La diferencia estribará que en lugar de presentar el hecho aislado, se buscará
incluirlo en su entorno, como parte de un proceso, con tiempo, protagonistas, antecedentes
y consecuencias que exceden al hecho mismo pero que le dan sentido y razón de ser,
permitiendo un proceso de reflexión y toma de conciencia por parte del receptor, en lugar de
saturado con noticias aisladas, sin ningún valor social.
La Agencia pretende incidir en 28 países, los 26 del SELA más Bélice y Estados Unidos que
no integran el Sistema Económico Latinoamericano, aunque no descarta en el futuro extenderse hacia otras regiones del mundo como un factor de estímulo a la cooperación
Sur-Sur y al diálogo Norte-Sur. Se trabajarán todos los materiales en español e inglés,
desechándose por razones de costos y rentabilidad el francés (Haití) y postergándose por el
momento el portugués (Brasil), afectándose de esta manera, a sólo dos de los 28 países en
operación.
Como cabeceras de zona se eligió a Argentina, Barbados, Jamaica, México, Perú y
Venezuela. Argentina, Barbados y México porque poseen técnicas de conmutación a
paquetes, mientras que Perú es sede de la Junta del Acuerdo de Cartagena y Venezuela del
SELA.
A partir del segundo año de operaciones serán producidas 15 mil 900 palabras diarias, que
aumentarán a 38 mil 100 en el tercer año, 50 mil 400 el cuarto situándose en el quinto año,
fecha en que cesarán los aportes gubernamentales, y la Agencia tendrá que
autofinanciarse, en 55 mil 400 palabras, producidas sólo por las 28 corresponsalías, sin
contar los artículos que procedan de las sedes centrales y subregionales, de colaboradores
especializados y los que resultan de acuerdos de intercambio con otras estructuras o
sistemas similares. En el tercer año de operaciones se iniciará también la transmisión en
voz de los servicios radiales y los estudios de factibilidad para la producción de servicios
para la televisión.
Utilizará un sistema de telecomunicaciones de alto nivel técnico basado en el uso de
satélites y microondas, descartándose el uso de sistemas como el télex, el radioteletipo y
similares. Durante el primer año de operaciones arrendará canales vía satélite de 24 horas,
bidireccionales, full time a velocidad de 50 baudios y a partir del cuarto año toda la red
pasará a utilizar canales bidireccionales propios, cancelando los contratos de
arrendamiento.
La Agencia se propone, además, contar con un sistema propio de almacenamiento de
información y recuperación de datos, que de concretarse, será una importante contribución
para invertir los términos en la región creando una fuente de autosuficiencia informativa,
que, además, podría derivar en una fuente de ingresos para nada despreciable.
Como se observa, las metas son ambiciosas, y en parte posibles si los esfuerzos colectivos
disponibles deciden tensar y mancomunar sus energías.
LOS 5 GRANDES OBSTÁCULOS
Sin embargo, un cúmulo de obstáculos se interponen ante el proyecto. Detectamos por lo
menos cinco de real magnitud.
Son ellos:
1)Ausencia de políticas nacionales y regionales de comunicación social en los estados
Latinoamericanos. Lo cierto es que estos estados, producto de décadas de colonización en
todos los planos, no han comprendido la entidad del problema, y creen que la cuestión se
reduce al plano propagandístico, publicitario o noticioso. No entendieron que la
comunicación constituye una actividad económica de incidencia singular en la dinámica de
la estructura productiva, un campo de intensa renovación e innovación tecnológica, un
sistema integral de operación de supuestos y consecuencias eminentemente culturales, una
herramienta y fuente de poder con mayor significación que muchos aparatos políticos de
dominio organizados con tal objeto, un sector cuyo impresionante desarrollo ha modificado
en las últimas décadas las facciones del rostro iberoamericano, una actividad que se
encuentra diseminada en casi todas las regiones de la práctica social en nuestras comarcas,
entrecruzando todo el tejido social continental. Y esta ausencia de políticas nacionales, esta
ausencia de planificación, esta política de la no política, este laissez faire, tarde o temprano
puede conducir, en los últimos momentos de crisis, a que ALASEI sea abandonada a su
propia suerte.
2) La campaña de desinformación contra la Agencia. Tanto la SIP como la AIR decidieron
no ingresar por el momento y sus discursos ubican a la Agencia como contraria al libre flujo
y a la libertad de expresión. Esa campaña en manos de los detentadores del 80% del flujo
informativo destinado hacia América Latina bien puede crear un clima hostil contra la
Agencia.
3) Las dificultades para obtener tarifas preferenciales de transmisión. Cada canal dúplex
está costando en forma ordinaria 2 mil dólares mensuales, 5 veces más que la tarifa
especial DBPS de 400 dólares que garantizan, por el momento, en todo el mundo, sólo dos
estados: Costa Rica y Sri Lanka. Es vital para el destino de ALASEI obtener en todos !os
países de operación la tarifa DBPS (Boletín de Prensa para el Desarrollo), en la propia
UNESCO las Naciones en vías de desarrollo. Conviene también señalar que por esa brecha
también pueden penetrar con tarifas subvencionadas las grandes corporaciones
transnacionales de la información, al estilo de AP y UPI quienes de esta forma podrían
quintuplicar su ya de por sí formidable flujo informativo desestructurador de las débiles
identidades iberoamericanas.
4) La imposibilidad real ante la magnitud de la crisis económica de América Latina, que
cuenta en su interior con la mayor deuda externa del mundo, de obtener autonomía
financiera en torno al proyecto ALASEI. En efecto los mayores aportes para la Agencia han procedido, no precisamente de la región, sino de naciones desarrolladas, extra regionales,
como Italia y la República Federal Alemana, países que privilegian sus relaciones con
Iberoamérica, afirman que sólo los hechos consagrarán el avance del diálogo Norte-Sur y
admiten el desequilibrio informativo en nuestras regiones. Italia garantizó un millón y medio
de dólares para equipos y admitió la posibilidad de otorgar otro tanto para operación de la
Agencia, y la República Federal Alemana comprometió un millón y medio de dólares para
infraestructura. Ambos países, justo es reconocerlo, no condicionaron en manera alguna la
soberanía del proyecto. Pero también es correcto preguntarse, si tamaña dependencia, de
Naciones desarrolladas, más allá de sus buenas intenciones, es el camino correcto a
recorrer.
Si no se debiera privilegiar un camino más modesto pero más independiente y endógeno.
Mientras estos dos países han contestado afirmativamente, las conversaciones con España,
Suecia y Canadá avanzan aunque con lentitud.
5) El incumplimiento de las cuotas comprometidas por los 10 gobiernos signatarios,
inmersos en una crisis económica sin precedentes. Los costos preventivos del primer
quinquenio de actividades de la Agencia superan los 10 millones de dólares. Las previsiones
consistían en otorgarse un plazo razonable para «ablandar» el mercado y confrontar las
metas teóricas con la praxis. Es por ello que la Agencia previó recién a fines del tercer año
de operaciones el inicio de la recuperación de costos. Por lo tanto es necesario que los
gobiernos cumplan sus compromisos, lo que sumado a la cooperación internacional, la
venta de artículos periodísticos y de servicios especiales y de comunicaciones permitiría
cumplir el calendario aprobado. Lo cierto es que salvo los aportes de la UNESCO y los
compromisos de Italia y la República Federal Alemana, los 10 países miembros, con
esfuerzos ingentes no han podido cumplir sus acuerdos con la Agencia. Los 10 estados
están divididos en 4 categorías de aportes según el criterio que utiliza el SELA para
ponderar las posibilidades económicas de sus miembros. México es el único de la categoría
1 y por lo tanto aporta el 35,10% del presupuesto de la Agencia. Cuba y Venezuela se
encuentran en la categoría 2 y aportan el 18,10% cada uno del presupuesto. En la categoría
3 están Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, Panamá y República Dominicana con el
4,45% cada uno mientras que en la última categoría se encuentra Haití aportando el 2% del
presupuesto global. A medida que vayan ingresando nuevos estados ese porcentaje bajará.
Pero por el momento sólo Argentina parece estar interesado en ingresar y posiblemente
Uruguay si se concretan las elecciones de noviembre próximo, cuando el gobierno de facto
ceda el poder a la sociedad civil. Brasil se encuentra indeciso, negándose su Cancillería al ingreso, aunque los sectores culturales y económicos brasileños vinculados al SELA
alientan tal posibilidad. Inexplicablemente: Colombia, a través del presidente Betancur,
postergó sine die la decisión. Hasta el momento sólo Panamá ha cumplido sus compromisos
económicos con la Agencia, Venezuela es el país que más adeuda seguido de Perú que
aunque se retiró dejó deudas pendientes, y de México que aunque es el tercer deudor, ha
sido el estado que más aportó económicamente a ALASEI. Por vía de los países miembros
deberán ingresar a la Agencia 600 mil dólares anuales, aunque en medida inteligente, se
resolvió que esa suma podía pagarse un 80% en moneda local y sólo el 20% restante en
divisas. Pero ni aun así parece posible el logro del objetivo propuesto.
Parece ser que el destino de ALASEI estará ligado, al despertar de la conciencia de
nuestras sociedades, a la movilización de nuestras mayorías al esfuerzo de los sectores
sociales, que como FELAP, ALAIR, FELAFACS y muchos otros, podrían aportar su
vocación movilizadora, para incorporar recursos humanos, iniciativas, aportes económicos a
nivel popular, como sin eufemismos sugirió, como única salida, el Embajador de Bolivia en
México en la primera reunión del Consejo: “uniendo las energías de las sociedades con los
estados porque, como siempre, la única garantía, aunque debamos bajar un peldaño hacia
la modestia de objetivos, es el esfuerzo autónomo”. Que también es lo único que sirve para
realizar la utopía, que, en definitiva, es la verdad del mañana.