Comunicación para América Latina

México acaba de obtener, por decisión unánime, la sede de la primer agencia alternativa
multinacional de comunicación social en América Latina, conocida bajo la sigla de ALASEI.
La agencia, que quedaría constituida formalmente durante el segundo semestre del año en
curso, ha sido calificada por varias naciones y organismos internacionales como «la utopía
realizable» que emprenderá este año América Latina en el plano de la comunicación social y
la independencia cultural.
La decisión fue sorpresiva porque sólo en el último instante México terció ante las
aspiraciones de Panamá y Venezuela que habían formalizado con anterioridad sus
candidaturas a la sede.
Este giro inesperado que implica reconstruir, mantener y profundizar el alicaído interés del
país en los temas de la comunicación latinoamericana. México decidió abandonar todos los
proyectos internacionales de comunicación social refugiándose en una política de
insularidad que despertó la atención de expertos y observadores en la materia.
En efecto, a partir de febrero de 1982, las autoridades mexicanas de comunicación social
decidieron abandonar los frentes de acción que mantenían en diversos organismos
internacionales y que lo habían consagrado, al decir de un alto funcionario de la UNESCO,
como «el país líder en la región en torno al desarrollo de las comunicaciones sociales».
Fue así como se perdió la presidencia de ASIN (Acción de Sistemas Informativos
Nacionales) que pasó a Venezuela, como se desprivilegió a su Comité Ejecutivo que pasará
a Costa Rica, como se renunció a los beneficios otorgados por la UNESCO a los proyectos
mexicanos ya aprobados en el seno del PIDC siendo el único de los 35 miembros del
Consejo Intergubernamental del Programa que desistió proyectos aprobados con financiación incluida, y en fin, como se archivaron decenas de programas en ejecución o en
preparación vinculados internacionalmente al sector comunicacional.
En este contexto mucho se temía que el próximo paso fuera abandonar ALASEI, o en el
mejor de los casos no aspirara a ser la sede, que por derecho propio le pertenecía a México
en virtud de su conducta pionera en torno a la iniciativa.
Sin embargo, las nuevas autoridades mexicanas de comunicación social, representadas en
la Conferencia de ALASEI por el subsecretario de Gobernación, Javier Wimer, y por el
Director de Notimex, Héctor Ezeta, decidieron revertir la tendencia y sorpresivamente
aspiraron y ganaron la sede de la agencia. Si la conducta política decidida refleja una
tendencia o si se trata de un hecho coyuntural, sólo el tiempo lo dirá. Lo cierto es que en
casi todos los círculos latinoamericanos vinculados a la comunicación social, la noticia de la
decisión mexicana fue muy bien recibida, abriéndose nuevas expectativas sobre la
reconstrucción del rol que, hasta febrero de 1982, jugó México, conduciendo en América
Latina las batallas en favor del equilibrio de los flujos informativos, la descolonización
comunicacional, el desarrollo autónomo, la cooperación horizontal y el esfuerzo endógeno.
Por otra parte, la sede de ALASEI en México representará un fortalecimiento del proyecto e
implica una merecida retribución política a los esfuerzos realizados.
México fue el primer país que solicitó la formación del Comité de Acción del SELA para
crear la agencia y el primero que gestionó y obtuvo los recursos extra regionales para el
Comité de Acción a través del PIDC de la UNESCO. Es el único país calificado cómo nivel
uno por el SELA entré los 12 países que integran el Comité qué creara ALASEI. Es el único
de los miembros de ALASEI que posee una red internacional de conmutación a paquetes
que ha sido la técnica elegida para operar la agencia y también es el único de los actuales
países miembros que renta unidades receptoras transmisoras de Intelsat. Es además
anfitrión y sede de la Felap, organización que integra a 105 mil periodistas nucleados en 25
organizaciones nacionales de 22 países latinoamericanos, y cuya inserción en los órganos
de dirección de ALASEI está contemplada en los estatutos.
Posee asimismo un mercado periodístico de primer nivel editando una cuarta parte del total
de los periódicos que se imprimen en América Latina y un tercio de las revistas, ocupando
en términos relativos el primer lugar del continente en materia de radiodifusoras, siendo
superado en términos absolutos sólo por Brasil, país que detenta un 25 por ciento más de
estaciones radiofónicas qué México; pero con un territorio cuatro veces superior. Posee 314
estaciones de televisión, ocupando el primer lugar del hemisferio, seguido por Colombia con
86 estaciones y Brasil con 74.

Por todas estas razones es que consideramos ventajoso para un proyecto que se propone
corregir el desequilibrio informativo y la dependencia cultural alentada por las corporaciones
transnacionales de la información, que México, a través de la Secretaría de Gobernación,
haya decidido respaldar al máximo nivel, obteniendo la sede, la oferta moral y política
contenida en la Agencia Latinoamericana de Servicios Especiales de Información.s

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