FEDERICO FASANOCONTESTA A “ACCIÓN”

Señor director:

Por la presente solicito la publicación en vuestras docentes páginas de mi respuesta a las revanchistas acusaciones del doctor Jorge Batlle.

Lamento invadir un precioso espacio de ese ya histórico semanario pero la dictadura pachequista al clausurar todos mis diarios, me obliga a recurrir a los amigos de siempre.

He aquí la respuesta a “Acción”:

Desafortunadamente ayer fui uno de los cuatro mil lectores de “Acción Color” que en plena tapa me dedicó en colores rosados un amplio titular, acusándome de “apostar al Antiuruguay, comprometerme con las roscas financieras más audaces y con el tupamaraje político más antinacional, ser financista y millonario, recorrer juzgados de instrucción denunciando las injurias de que soy objeto y adeudar mi impresora —Alborada S. A.— dos millones de dólares”.

Todo esto a raíz de una denuncia que el vespertino “Última Hora” editado por dirigentes socialistas, la coalición 1001 e independientes lanzara en su edición del viernes 4 de mayo contra la Editorial Acción por maniobras en la adquisición de la nueva rotativa offset. El brulote del doctor Jorge Batlle la emprende contra mí por el solo hecho de haber arrendado los talleres de “Impresora Alborada” al vespertino frentista.

El doctor Batlle en lugar de atreverse a encarar a los propietarios del diario acusador, sugiere que soy el dueño, el director y hasta el financista de “Última Hora” y no el mero arrendador.

Bien sabe el doctor Jorge Batlle que mis cinco diarios clausurados (Extra, Democracia, De Frente, El Eco y Ya) jamás fueron órganos oficiales ni oficiosos de partido político alguno. Fueron diarios independientes de oposición que buscaron consolidar la unidad de todas las fuerzas progresistas y ya formado el Frente Amplio abrieron sus páginas a todas las corrientes frentistas sin preferencias ni excepciones. Jamás podría editar ni dirigir un diario partidario. Es incompatible con mi concepción de un gran diario de masas que le dispute a la “gran prensa” el cetro de la circulación nacional.

Bien sabe el doctor Batlle que nada tengo que ver con “Última Hora”, como tampoco con “Mate Amargo” y “Respuesta”, semanarios que también se editan en Impresora Alborada. Como tampoco nada tuve que ver con “Deportes”, “El Líder”, “Azul y Blanco” y otras publicaciones que se editaron en esa impresora.

En cuanto a las acusaciones de carácter personal, producto del revanchismo más indigno, debo puntualizar que:

1) En la dirección de esos cinco diarios clausurados demostré no una sino cinco veces, pagando con cierres, detenciones, confiscaciones, amenazas de deportación, y disolución por decreto de mis sociedades impresoras, que no apostaba por el anti-Uruguay y que las “roscas financieras” —nombre que inventó para el Uruguay el diario Extra a la semana siguiente de salir bajo mi dirección— fueron nuestros enemigos declarados. La guerrilla periodística mortal que emprendimos contra la “rosca” quedará grabada para siempre cuando se escriban las páginas de esos cuatro años pachequistas.

2) La acusación de “tupamaro” y de los “diarios protupamaros de Fasano” no es nueva, pero la justicia —que tanto teme el doctor Batlle— ya demostró la calidad del infundio. El doctor Batlle miente a sabiendas, sabe que no soy tupamaro y que apoyo en forma independiente sin integrar ninguno de los movimientos de la coalición frentista a esa nueva alborada política que irrumpió en el Uruguay terminando con el bipartidismo tradicional.

3) En cuanto a mis bienes y mis empresas puedo dar detallada cuenta de los capitales que traje de mi país —Argentina— y que los invertí en exitosos diarios de gran circulación, puestos una y otra vez al servicio de los movimientos populares. En la Dirección General Impositiva consta el origen de “mis misteriosos capitales”. No todos pueden dar cuenta tan exacta sobre quiénes lo financian. Lo importante, doctor Batlle no es la cantidad de plata que se tenga sino cómo se obtuvo y al servicio de quién se pone. Y de ambas actitudes me enorgullezco. Pese a la persecución sin precedentes que Pacheco desató contra mi persona puse una y otra vez mis bienes y mi capacidad y concepciones periodísticas al servicio de la liberación nacional.

4) Si recorro los juzgados de instrucción denunciando las injurias del doctor Batlle es porque creo en la valentía y corrección del Poder Judicial uruguayo. No habla bien del doctor Batlle este enojo no muy democrático e institucionalista ante mi respeto por el Poder Judicial.

5) Impresora Alborada no debe dos millones de dólares sino, según nuestros abogados, 28 millones de pesos al Banco de la República. Una suma sensiblemente inferior a lo adeudado por “Acción”. Esta deuda, por otra parte, se encuentra en los estrados judiciales —que tanto detesta el doctor Batlle— para determinar su monto exacto. No está de más aclarar que la deuda fue generada en la época en que los propietarios de Impresora Alborada fueron sus correligionarios colorados Guzmán Acosta y Lara y Jiménez de Aréchaga. Jamás solicité, ni yo, ni ninguno de los nuevos propietarios, préstamo oficial alguno para esta impresora. Más bien, fuimos los únicos que en toda la historia de Alborada cancelamos deudas con el Banco República.

Finalmente “Acción” afirma que “jugosas anécdotas relatando episodios que señalan esa faceta de su personalidad circulan desde hace años en el periodismo nacional”.

Me gustaría que aclarara cuáles son esas misteriosas anécdotas que hace años le quitan el sueño al doctor Batlle. Por el momento puede dormir tranquilo porque los cinco diarios que le quitaron el sueño fueron clausurados por su socio Pacheco y por el momento no volveré a editarlos. A menos que el doctor Batlle me urja demasiado…

Bien sabe el doctor Jorge Batlle que en este caso “Acción” no duraría más de un año. En competencia limpia, por supuesto. Y sin la ayuda de socios clausuradores.

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