Inusual acto de decencia pública

 

Jueves 06 de octubre de 2011 | 06:06

Escribe : Federico Fasano Mertens

Tras 60 años de vida de la televisión abierta uruguaya, por primera vez un gobierno nacional opta por respetar la democracia y la pluralidad informativa, convoca al pueblo uruguayo a pronunciarse y se compromete a otorgar 18 canales digitales gratuitos con la mayor de las transparencias y controles colectivos.

Hizo lo que tenía que hacer. No parece ser digno de aplauso un acto al que todo gobierno honesto está obligado. Sin embargo, desde el nacimiento de la pantalla mágica inventada por el escocés John Baird hasta nuestros días, todos los gobiernos hasta la llegada al poder de la izquierda uruguaya en 2005 con Tabaré Vázquez, que no adjudicó onda alguna, con la sola excepción de Jorge Batlle, hicieron de la entrega arbitraria del espectro radioeléctrico disponible, a amigos, familiares, aliados y aportantes, la base de su política prebendaria, dirigida a pagar favores y comprar conciencias.

¿Cómo entonces no destacar este ejemplar acto de decencia pública, inusual en la historia radiodifusora de nuestro país?

La dictadura regaló sin control alguno 41 medios de comunicación, 2 canales de televisión y 39 radios de frecuencia modulada. Y como despedida, en febrero de 1985, a pocos días de devolver el poder secuestrado, donó otras 5 radios a los colaboracionistas. Pero era la ilegítima dictadura, aplicando su lógica filibustera. ¿Qué otra cosa se podía esperar del engendro?

Llegó la democracia y todos pensamos que esa práctica aberrante había sido enterrada.

Nos equivocamos. Sobrevivió y se multiplicó como los conejos.

El presidente constitucional Julio María Sanguinetti, en sus dos mandatos, sin movérsele ni un folículo de sus cejas, donó a incondicionales 74 medios de comunicación, 73 radios FM y una radio AM, para no ser menos que los motineros que ocuparon LA REPÚBLICA. Y como despedida, 36 de esos medios fueron regalados días antes de entregar el gobierno al doctor Jorge Batlle.

El presidente del partido de la divisa blanca, Luis Alberto Lacalle, fue el que más dádivas otorgó en un solo período de gobierno.

Donó sin rendir cuentas a nadie 66 medios de comunicación, 2 canales de televisión, 8 radios AM y 56 radios FM, sin contar el abuso discrecional de regalar al monopolio de la televisión privada abierta de los canales 4, 10 y 12, consorciados ilícitamente en Equital SA, violando el pliego de condiciones del llamado a licitación, la totalidad de las ondas de la televisión por abonados por cable de Montevideo, consagrando de esta manera el monopolio total, abierto y cerrado, que contradecía sin rubor la filosofía competitiva de su política neoliberal. Y para no quebrar la costumbre de la festiva retirada, luego de perder las elecciones entregó 15 de esos medios de comunicación y en febrero, a pocos días de la trasmisión de mando regaló otras 6 radios.

En esta nueva etapa de resplandor pluralista, del fin de los monopolios informativos y del cese del pensamiento único, modelador de gustos y conciencias, es bueno una mirada al pasado arbitrario, al autoritario pero también al otro, al “legalista” que le sucedió, para que comencemos a valorar la construcción de una democracia de primera. ¡Bienvenida esta nueva era radiodifusora, transparente, antimonopólica y pluralista!

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