Lombardo, un adversario de LA REPUBLICA que no usó los dineros públicos para doblegar opositores

Esta semana un clamoroso rasguido supercupular de vestiduras sobre los criterios de
distribución publicitaria de ANTEL en 1997 exacerbó a los tartufos y fariseos que pululan en el
entramado político y comunicacional de nuestra sociedad.
La vÍctima elegida tiene nombre y apellido: Ricardo Lombardo, presidente de ANTEL.
Es el mismo Ricardo Lombardo, lúcido dirigente colorado, opuesto a nuestro modelo de
sociedad y periodismo, pero también el mismo que se enfrentó desde el BCU a los poderosos
intereses económicos lobbistas que usan los medios de comunicación para convertir el país
entero en una sucursal de sus lucrativos intereses.
Su paso por el Directorio del Banco Central enfrentado al inefable contador Ramón Diaz, ex
propietario de Búsqueda y actual columnista permanente de El Observador, así como sus
valientes denuncias contra los pulpos financieros y su no menos espectacular dimisión, se
ganaron desde hace muchos años nuestro respeto como adversario ideológico y admiración
como ser humano que se juega por sus convicciones.
Desde que llegó a Antel, intentó sacar de las listas negras publicitarias a los medios no
complacientes, y a los medios postergados del interior del país, dedicándose a privilegiar los
proyectos culturales sin fines de lucro como pocos lo hicieron.
Fue así que por primera vez medios del Interior del país obtuvieron publicidad relevante de un
organismo oficial. Fue así que medios de Izquierda que jamás obtuvieron publicidad estatal
relevante: gracias a ANTEL pudieron ampliar sus ediciones y profundizar sus servicios
Informativos.
Es el caso de Brecha que recibió en el año 1997 las suma de U$S 64.515 saliendo sólo una
vez por semana, comparable a U$S 451.605 de haber sido editado diariamente. Esta
publicación notoriamente discriminada por el Estado, por sus posiciones críticas y progresistas,
fue sacada de la «lista negra» por el Directorio que preside Ricardo Lombardo, haciéndole bien
a la democracia Informativa de este país. En toda su historia, desde su fundación, Brecha
jamás recibió suma tal de un avisador, sea éste público o privado. Y nos consta que ese
tratamiento no incluyó pedido alguno especial de ANTEL, ni ofrecimiento alguno especial de
Brecha. Buena prueba de ello son los críticos artículos del semanario a la gestión de ANTEL.
Digna actitud de ambos que destacamos. Todavía queda algo de transparencia e
independencia en el país de los uruguayos.
LA REPUBLICA le exhibió la discriminación absoluta en que la administración lacallista de
ANTEL la habia sumido, ubicándola en el último lugar publicitario del diarismo uruguayo, y
exigió un trato igualitario acorde al segundo lugar que ostenta en la circulación de ejemplares
tanto en Montevideo como en el interior del país.
Le presentamos un ambicioso plan de extensión cultural, sin fines de lucro, que requería el
auspicio y el apoyo publicitario de un ente con vocación de servicio social.
ANTEL no pudo satisfacer esta demanda de ubicarnos en el segundo lugar de sus preferencias
publicitarias, pero sí accedió a aprobar el auspicio y apoyo a algunos de los proyectos
culturales adicionales, descartando otros por no corresponder a los objetivos de la Institución.
Fue así que al diario LA REPUBLICA ANTEL le entregó publicidad por U$S 131.000 durante
todo 1997, es decir una cifra de U$S 18.304 por edición semanal anual y U$S 386.000 también
en ese año para producir 16 mil diccionarios enciclopédicos de 900 páginas encuadernados,
260 mil libros de los clásicos de la literatura universal, 500 mil libros de cuentos Infantiles en

papel ilustración y a todo color, 220 mil libros de Educación Cívica, sin contar las decenas de
miles de agendas de Galeano y Zitarrosa y 136 visitas escolares de niños del Interior del país y
de Montevideo, donde se obsequiaron 36 mil libros y fascículos coleccionables.
LA REPUBLICA con el apoyo de ANTEL y otros avisadores privados y públicos, obsequió a la
comunidad, sin que ésta aportara un solo peso de más, un millón ciento dieciocho mil
volúmenes de alta riqueza cultural y antropológica.
Nobleza es reconocerlo y no ocultarlo. Sin el auspicio del actual directorio de ANTEL no
hubiera sido posible enriquecer a la sociedad civil en un solo año con el volumen más grande
de material didáctico de que el país tenga memoria.
Si bien el volumen de publicidad que ANTEL publicó en LA REPUBLICA nos ubicó en el
noveno lugar de sus preferencias publicitarias siendo el segundo en circulación nacional, en el
macro proyecto de difusión cultural de subproductos adicionales compensó esa situación
ubicándonos en el cuarto lugar de su distribución de avisos en prensa escrita.
Al apoyar con racionalidad proyectos culturales concretos, que ningún cludadano dejó de
aplaudir, no sólo los hizo posibles sino que en parte compensó la notoria discriminación oficial
que otros entes públicos practican con LA REPUBLICA bajo la consigna de castigar las
noticias que no son de su agrado.
Y también especial mención merece la conducta del actual presidente de ANTEL, que en
ninguna ocasión levantó el teléfono para pedirnos favores noticiosos, ni tampoco se le escuchó
reproche alguno cuando decenas de noticias publicadas por LA REPUBLICA lo dejaban mal
parado, tanto en la sección Política, como en la sección Sociedad, como en las «Llamadas al
director», o en «Tiene la palabra» o en «Yo el consumidor» o en otras tantas secciones del diario
plural, exhibiendo un estilo democrático que no todos sus correligionarios practican.
A nadie puede ocurrírsele que haber convencido al contador Lombardo de que nuestros
productos culturales masivos eran mejores que otros, o similares a otros, como el excelente
producto de casettes culturales de Posdata, que ANTEL sustentó vigorosamente, traería como
contrapartida el apoyo de nuestro diario a su candidatura. Quienes lanzan esa especie o no nos
conocen o se especializan en producir miserias.
El señor Lombardo es portador de un proyecto de vida y sociedad que no va a resolver la
alienación de los uruguayos.
Consciente o inconscientemente sus energías decoran y maquillan -aunque él lo niegue- a un
feroz proyecto neoliberal que hoy retrocede en todo el mundo menos en nuestro país. Está, y
nos duele, del otro lado de nuestra trinchera. Quisiéramos tenerlo junto a nosotros, pero aún no
se ha dado cuenta hacia dónde corre la historia. De todos modos, nos honra haber realizado
acuerdos culturales con él.
Mucho más fácil y productivo nos sería en estos momentos en que es atacado por no respetar
las reglas del juego del status quo, mirar para el costado, como tantos lo hacen en esta
coyuntura. No es nuestro estilo callarnos para obtener algo.
Sabemos que estas reflexiones nacidas de la indignación ante la ley de Lynch contra quien no
se lo merece, no nos acarreará ni un solo centímetro más de publicidad y sí muchos
centímetros de denuestos e incomprensiones.
Pero tanto en la vida, como en la política y en el amor, siempre nos gustó estar del otro lado de
la jauría. Y en este tema, estamos orgullosos de la conducta de Ricardo Lombardo.

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