PARÍS, 14 de noviembre. — El conflicto de Granada llegó hoy sorpresivamente al seno de la
XXII Conferencia General de la UNESCO ante la imprevista comparecencia de María
Eugenia Charles, primera ministra de Dominica y vocero internacional de las fuerza
invasoras que cancelaron cruentamente el proyecto socialista democrático que en esa isla
propusiera el asesinado líder Maurice Bishop.
Desde la mañana las delegaciones esperaron con expectativa la intervención de la primera
ministra de esta pequeña isla antillana. El intenso trabajo de lobby llevado a cabo por la
poderosa delegación estadounidense en apoyo de María Eugenia Charles permitía suponer
que EU y las fuerzas caribeñas invasoras se proponían utilizar también el foro de la
UNESCO para intentar legitimar su acción.
Hace escasos días, Washington y sus aliados anglófonos del Caribe sufrieron una
espectacular derrota en la UNESCO, motivada en gran parte por la indignación causada por
la invasión a Granada, fueron desechados sus dos candidatos al consejo ejecutivo de la
organización: Dominica que prestó su nombre a las fuerzas de EU de ocupación y la
república de Honduras, territorio desde el cual se prepara la invasión a Nicaragua. Pese al
intenso trabajo diplomático desplegado por la delegación de EU, ésta obtuvo 66 votos a
favor, en tanto la mayoría de la UNESCO optó, con 94 votos por las candidaturas
democráticas de México y Venezuela. Tal decisión fue considerada por los países miembros
como un voto de condena a la intervención ilegítima del país más poderoso de la tierra
contra una indefensa isla de 344 kilómetros cuadrados y su puñado de habitantes.
En este marco y esperando las delegaciones que no se violara el orden del día ni la
hospitalidad de la UNESCO refiriéndose la primera ministro únicamente a temas vinculados
con la educación, la cultura, la ciencia y la comunicación en que se desarrolló el discurso de
María Eugenia Charles, embajadora itinerante de las fuerzas invasoras estadounidenses. La
ilusión de moderación no duró mucho. Luego de agradecer a M’Bow las palabras de
bienvenida que el director de la UNESCO le dispensara, la dirigente de Dominica acusó a la
UNESCO por no haber permitido a su país integrar el Consejo Ejecutivo señalando que el
Caribe estaba subrepresentado en los organismos internacionales y especialmente en la
UNESCO. El genio de un país —afirmó— no se determina por su extensión y el área
caribeña de origen inglés se siente frustrada porque no nos dejan participar. Concluido su
reclamo se abocó inmediatamente, violando todos los reglamentos y normas de protocolo, a
justificar la invasión a Granada, aprovechando que por ser un discurso en sesión plenaria
especial no hay debate posterior, y por su calidad de jefe de Estado, ningún país miembro le
pedía contestar.
Explicó que estaba mal denominada la cruzada por la libertad de Granada porque no era
una invasión. La intervención —aclaró— fue pedida por el propio pueblo de esa isla
sometida. ¿Qué podíamos hacer, argumentó seguidamente, al enterarnos que niños de 12
años eran entrenados para combatir y para torturar a otros semejantes adiestrandolos en la
técnica de los «choques eléctricos»? La señora primera ministra de Dominica culminó, ante
la hilaridad general, su intervención, con voz quebrada diciendo: «no nos acusen de
invasores, a los invasores se les recibe con balas y no con flores; todo el pueblo salió a
recibirnos alborozados por la liberación colmando nuestro paso con flores y vivas».
Ante el silencio mayoritario sólo interrumpido por los aplausos de la delegación
estadounidense y sus aliados, se levantó la asamblea general trasladándose la indignación
a los pasillos. El comentario general era cómo contestar una tergiversación histórica de tal
magnitud realizada en un foro del prestigio de la UNESCO y sin posibilidad alguna de
respuesta inmediata. La oportunidad política, sin embargo, no tardará más que unos días,
cuando deba elegirse el nuevo bloque latinoamericano del Programa Internacional de
Desarrollo de las Comunicaciones (PIDC).